Sábado 01 de Octubre del 2016
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Este puede ser el siglo de China y hay que prepararse


¡Que vienen los chinos!
La influencia económica de China crece día a día y, con ella, el interés por sus negocios, su lengua, su cultura y su modo de vida. Cada vez hay más personas convencidas de que este será el siglo de China y buscan prepararse para ello.
“El interés por China no ha parado de crecer en la última década y se ha acelerado en los últimos cuatro años. Nos encontramos sobre una ola creciente de interés por el idioma y la cultura china y no se vislumbra que vaya a decrecer, porque no hay una única razón que lo justifique, sino que es la suma de varias”, afirma el director del Instituto Confucio de la Universitat de Valencia, Vicent Andreu. En este centro, la cifra de estudiantes de chino ha crecido un 30% anual durante el último quinquenio y ya roza los 700 alumnos. En las escuelas oficiales de idiomas han pasado de 527 personas matriculadas en chino en el curso 2004-2005, a 2.292 en el 2008-2009, según los datos del Ministerio de Educación.

Y lo mismo ha ocurrido en otros centros que enseñan chino, como Casa Asia o la Escuela Superior de Comercio Internacional (ESCI) de Barcelona. También se ha disparado la demanda de estudios universitarios sobre Asia Oriental y China en particular, y aproximadamente un millar de españoles viajaron en el 2010 al país asiático para estudiar en sus universidades. Por otra parte, actividades como la celebración del Año Nuevo Chino reúnen a miles de personas en las grandes ciudades.

El hecho de que en estos últimos años China haya desbancado a Japón como segunda potencia económica mundial, que haya extendido sus negocios por África y Latinoamérica, que cada vez más empresas españolas tengan negocios en este país asiático, o que el Gobierno chino se haya erigido en valedor de la economía española comprando deuda pública no es ajeno a todo este proceso. Como tampoco lo es la percepción de que los chinos ya no son sólo quienes fabrican y venden productos de imitación ni inmigrantes que abren restaurantes o bazares de todo a un euro, sino los propietarios de grupos empresariales que adquieren compañías europeas y españolas e instalan sus sedes y sus bancos en Barcelona o Madrid. El año pasado el principal fabricante de coches chino, Zhejiang Geely Holding Group, compró Volvo. En febrero, ICBC, Industrial&Commercial Bank of China, el mayor del mundo, abrió una oficina en Madrid en lo que su presidente, Jiang Jian Qing, calificó de “símbolo del desembarco de las empresas chinas en España”. Hace unas semanas, la multinacional china DoubleStar Group –que distribuye productos de caucho industrial– anunció que instalará en Barcelona su sede estratégica para Europa y África, casi al tiempo que el grupo familiar Siu, de Hong Kong, se quedaba con el diseño, la producción y la distribución de las marcas Armand Basi y By Basi. Y el grupo Hutchison Whampoa controla ya el 90% del capital de Tercat, la compañía que tiene la concesión para poner en marcha una nueva terminal de contenedores en el Port de Barcelona.

En este escenario no es extraño que cada vez más personas se planteen que quizá, en el futuro, ellos o sus hijos acaben por tener un jefe chino, deban hacer negocios con empresas chinas o trasladarse a trabajar a China y, en consecuencia, sopesen la conveniencia de prepararse y se interesen por este país. No se trata de un fenómeno exclusivo de España. Más bien parece que la curiosidad y el interés por China se han despertado aquí más tarde que en otros países occidentales. En Francia o Estados Unidos el chino ya es asignatura optativa en escuelas e institutos públicos, hecho que aquí sólo se ha planteado en algunos institutos de Valencia, aunque cada vez más escuelas incluyan el aprendizaje de mandarín entre sus extraescolares.

En la universidad, los estudios relacionados con China se circunscribían hasta no hace mucho a algunas asignaturas secundarias en los estudios de Humanidades. En el 2002 se creó la primera licenciatura en Asia Oriental y, desde entonces, tanto la oferta como la demanda se han quintuplicado. Ahora ofrecen una licenciatura de segundo ciclo y diversos máster la Universidad Autónoma de Madrid, la Autònoma de Barcelona, la Pompeu Fabra, la Oberta de Catalunya, la de Salamanca o la de Alicante, con programas que, en algunos casos, se pueden personalizar. Y el Centro de Altos Estudios Universitarios ofrece un programa internacional sobre cultura, sociedad, economía y negocios en China en el que participan diferentes universidades españolas y extranjeras. “China es cada día más importante para nosotros y no sólo porque compre nuestra deuda, sino por su enorme población y porque es emisora de cultura, es interlocutora de la modernidad en su cine, su literatura, etcétera. Lo que aparece en China nos interesa y, si hasta ahora nos ha llegado la China milenaria, la de la acupuntura y las artes marciales y no su cultura de masas, eso va a cambiar, es cuestión de tiempo, porque los chinos tienen mucha capacidad innovadora y están en ebullición; si hasta ahora lo suyo era la copia, ahora empiezan a generar cosas propias”, afirma Manuel Ollé, profesor de historia y cultura de la China moderna y contemporánea y coordinador de los estudios de Asia Oriental en la Universitat Pompeu Fabra.

Taciana Fisac, directora del Centro de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), asegura que en España aún no somos conscientes de la influencia cultural de China porque tenemos la referencia de los inmigrantes chinos que han llegado aquí, en su mayoría campesinos con poco nivel cultural, y porque seguimos asociando lo chino con el fenómeno “todo a cien”. “En otros países han superado esa visión; en Francia, por ejemplo, no es raro ver alguna película china por televisión; aquí habremos de irnos acostumbrando, porque el mundo del arte, de la pintura, de las propuestas estéticas está hoy dominado por lo asiático y, en consecuencia, por China, tanto desde el punto de vista de los artistas como de quienes compran ese arte”, comenta Fisac. Manuel Ollé apunta que el cine de acción, de terror y fantasmas hecho en HongKong hace tiempo que ha traspasado fronteras y ha influido en la meca del cine, Hollywood, y cita ejemplos de directores que ya son apreciados fuera de su territorio y han sido galardonados en los grandes festivales internacionales: Wong Kar-wai, Hou Hsiao-hsien o Zhang Yimou. También hay escritores chinos contemporáneos cuyas historias han logrado cautivar a lectores occidentales, como MoYan o Yan Lianke, aunque su penetración en España es mínima y, según los sinólogos consultados, las traducciones de sus obras al castellano, pésimas. “Existe una dificultad importante para acercarse a la literatura china que es la falta de calidad de las traducciones; la mayoría son versiones desde la traducción inglesa o francesa, y eso estropea muchas buenas obras de literatura china contemporánea”, advierte Fisac. Añade que tampoco es fácil aproximarse al cine chino –porque esas películas suelen circunscribirse a los ámbitos de cine de ensayo–, o a la rica y variada gastronomía china, que poco tiene que ver con la que ofrecen los restaurantes regentados por inmigrantes, que cocinan con mayor o menor acierto pero no son cocineros profesionales. La directora del Centro de Estudios de Asia Oriental de la UAM cree que, en general, en España todavía falta información sobre China. “En Estados Unidos o Francia los diarios incluyen cada día noticias sobre este país”, contrasta.

También Manuel Moreno, licenciado en medicinas chinas y profesor de chino en la Escuela Superior de Comercio Internacional (ESCI) de Barcelona, opina que España ha entrado tarde en contacto con China y con un sentimiento de cierta inquietud, de temor a ser “invadidos”. Pero, después de convivir once años con ellos, dice que el recelo es mutuo, que los chinos también miran con miedo al extranjero y que el proceso de acercamiento es y será lento porque no resulta fácil entablar relación con los chinos. “China parte de un cierto sentimiento de inferioridad y el Gobierno chino reafirma la identidad interior hablando constantemente a sus ciudadanos de nosotros por contraposición a los otros, a los extranjeros, y eso crea miedos, así que cuando vas allí no es fácil integrarse”, explica. Cree que para paliar ese sentimiento de inferioridad los chinos se han parapetado durante años en su cultura milenaria, pero que eso evolucionará como lo ha hecho la calidad de la tecnología y de los productos que venden. De todos modos, Moreno advierte que la imagen que muchos españoles tienen de los chinos está desvirtuada por el hecho de que más del 80% de los chinos que se han instalado aquí procede de Qingtian, en la provincia de Zhejiang, una zona montañosa, poco accesible y atrasada. “Esos chinos son de bajo nivel cultural y fríos, pero no todos en China son así”, subraya. El presidente de la Unión de Asociaciones Chinas de España, Lam Chuen Ping, coincide en que tenemos una visión distorsionada de algunos rasgos culturales chinos, como la gastronomía, debido a que los inmigrantes que han llegado aquí no son como los del Reino Unido, Holanda o Francia. Pero también está convencido de que vivimos un momento muy positivo para el intercambio cultural “porque la inversión de China en España ha cambiado la imagen que se tenía de los chinos como invasores y ahora se les ve como colaboradores, y eso ha despertado el interés de muchas personas por el país”.

Imma Llort, coordinadora de la Escuela Bambú de Casa Asia, que impulsa proyectos interculturales en los colegios, y Fang Xiao, directora del centro de estudios chinos Lu Xun de Bilbao, corroboran ese interés. Llort comenta que en los últimos años ha crecido la demanda de actividades relacionadas con China por parte de colegios e institutos. Y que si antes “la excusa” para solicitar sus proyectos era la presencia en las aulas de niños adoptados, ahora es el interés por el país en sí. “Asia no entra en el currículum escolar ni en primaria ni en secundaria, y algunas escuelas lo incluyen en su plan educativo”, explica. La Escuela Bambú ofrece actividades en función del temario de cada curso. “En primero y segundo de primaria se estudian los alimentos, así que ofrecemos talleres sobre cocina china o un monográfico sobre el arroz”, ejemplifica. Fang Xiao también organiza talleres de gastronomía, de caligrafía y pintura, además de clases de idioma, en su centro de estudios de Bilbao. Pero reconoce que a medida que crece el potencial económico de China, “la gente se interesa menos por la cultura tradicional y lo que quiere saber es cómo es la vida y la realidad actual, qué comen, qué costumbres tienen, cómo es la arquitectura, la educación o la pintura actual en China”. Imma Llort y Fang Xiao coinciden en que últimamente hay mucha curiosidad por su educación por los buenos resultados que cosechan los estudiantes chinos en los rankings internacionales en materias como las matemáticas. “Hay quien siente temor por si los chinos nos invaden con su cultura, pero también quien opina que igual su método de explicar las matemáticas es mejor y podemos aprovecharlo; se trata de no dejarse llevar por los prejuicios, porque todas las culturas aportan”, comenta la coordinadora de la Escuela Bambú. Y anima a acercarse a los inmigrantes chinos para familiarizarse con su cultura.

El consejo de Manuel Moreno para quien quiera poner un pie en China, conocer sus costumbres y su cultura, es estudiar su idioma. “El chino lo agradece mucho, porque facilita un diálogo de igualdad y es más fácil llegar a ellos por lo humano”, dice. Quizá por ello las clases de chino son la actividad que más triunfa en centros como el Instituto Confucio –tiene sedes en Valencia, Madrid, Granada y Barcelona– o el centro Lu Xun, de Bilbao. Fang Xiao, asegura que hace unos años las clases estaban protagonizadas por familias que habían adoptado niños chinos, mientras que ahora son más los alumnos de origen español que acuden pensando en su futuro laboral. El chino no es un idioma fácil, aunque la profesora Lina Zhang, que imparte chino en el instituto Baleares de Valencia, aseguraba en una reciente entrevista en La Vanguardia que, “a partir de 50 horas de clase se pueden comenzar a establecer unos mínimos diálogos para defenderse en varias situaciones”. Vicent Andreu apunta que una buena forma de aproximarse a China es estar al tanto de las actividades que organiza el Instituto Confucio. El que dirige, en Valencia, retransmite sus actividades a través de la web, permite solicitar libros especializados y edita una revista gratuita bilingüe que incluye reportajes sobre la actualidad cultural china, tanto del ámbito tradicional como contemporáneo. Y para quienes sueñan con una inmersión en China, las becas del Gobierno chino para universitarios pueden resultar muy útiles.

Tampoco es que ninguno de los expertos consultados considere que China va a ser nuestro nuevo referente cultural. Que el poderío económico de Estados Unidos haya supuesto que vistamos pantalones tejanos, comamos hamburguesas y nos invada el cine de Hollywood no significa que vaya a ocurrir lo mismo con China, pues sus tradiciones y propuestas culturales resultan mucho más lejanas y ajenas. “En España no vamos a abandonar el referente cultural occidental, pero sí vamos a buscar referentes alternativos al canon mayoritario en China; de hecho, en muchos ámbitos ya se nota que hemos vuelto la mirada a Oriente, donde China ya era un referente cultural antes de que nosotros la conociéramos”, afirma Vicent Andreu.

Estudios universitarios
La Universitat Autònoma de Barcelona y la Universidad Autónoma de Madrid ofrecen licenciaturas en Estudios de Asia Oriental y diversos programas de estudio en lengua y cultura chinas. La Universitat Pompeu Fabra dispone de un máster en estudios chinos de dos años de duración que ofrece una formación interdisciplinar sobre historia, cultura, economía y arte del país asiático. La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ofrece una licenciatura de segundo ciclo y un máster, y también las universidades de Salamanca y de Alicante, entre otras, cuentan con diferentes programas relacionados con Asia Oriental. El Centro de Altos Estudios Universitarios ofrece un programa internacional sobre cultura, sociedad, economía y negocios en China en el que participan diferentes universidades españolas y extranjeras (www.china.edu.es).

Mayte Rius
Publicado en: La Vanguardia

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