Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Un grupo de músicos callejeros congoleses, varios de ellos parapléjicos, se ha convertido en uno de los éxitos de la música africana


Músicos parapléjicos congoleses ponen a bailar al mundo.
Un grupo de músicos callejeros congoleses, varios de ellos parapléjicos, se ha convertido en uno de los grandes éxitos de la música africana a nivel mundial.
El grupo, Staff Benda Bilili, mezcla rumba congolesa con ritmos tribales, funk al estilo de James Brown, mambo cubano y hasta sonidos que recuerdan un poco a Jimi Hendrix.

Su álbum “Très Très Fort” (“Muy, muy fuerte”), de 2009, se convirtió en uno de los discos más vendidos en varios países de Europa y este viernes se estrena en el Reino Unido un documental sobre su carrera.

La película, que se presentó por primera vez en el Festival de Cannes el año pasado, fue dirigida por dos cineastas franceses, Renaud Barret y Florent De La Tullaye, quienes los conocieron en Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo.
“No decidimos hacer un filme sobre ellos, los conocimos de casualidad”, le contó Barret a la BBC.

“Estábamos en Kinshasa en 2005, haciendo otra película, y escuchamos ese sonido en la calle. Era como un blues loco que no se sabía de dónde venía. Nos acercamos y vimos la banda”.
“Había varios niños de la calle bailando a su alrededor y la música era brillante”.

Barret señaló que lo que más les sorprendió es que tocaban canciones originales, no de otros músicos, con letras muy conmovedoras.

Víctimas del polio
Varios de los músicos deben la parálisis parcial de su cuerpo a la poliomielitis, una enfermedad viral erradicada en casi todo el mundo pero que tiene brotes ocasionales en la R.D. del Congo y otros países de África subsahariana, en especial en Nigeria, donde todavía es endémica.

El líder de la banda, Ricky Lickabu, cuenta que, a pesar de que él sabía cantar y tocar la guitarra, muchos músicos no querían actuar con él por sus limitaciones físicas.
“Decían que yo llegaba tarde porque andaba en silla de ruedas y que no podía bailar”, le dijo Lickabu a la BBC poco después de la salida del primer disco.
“Por eso, decidí empezar una banda con otros músicos minusválidos y funcionó”.

El dueño del zoológico de Kinshasa, en cuyos alrededores vivían, los autorizó a ensayar allí y, mientras desarrollaban su estilo, trabajaban de electricistas, costureros o vendedores callejeros.
El nombre que le pusieron al grupo quiere decir, en lingala, el idioma en que suelen cantar, “más allá de las apariencias”.

Al aire libre
Eventualmente conocieron a un productor belga, Vincent Kenis, quien se especializa en la música congolesa y éste los ayudó a grabar no en un estudio, sino al aire libre, en el propio zoológico.

Así nació el primer disco, en el que, además de los músicos minusválidos, aparece un joven que vivía en la calle, Roger Landu, quien pasaba gran parte de su tiempo con Staff Benda Bilili, hasta que lo invitaron a unirse a ellos.

Landu inventó su propio instrumento con una lata de pescado, un pedazo de madera y una cuerda de guitarra. Kenis le enseñó a amplificarlo y ahora lo toca un poco al estilo de Jimi Hendrix.

El grupo todavía no goza en Kinshasa de la fama de estrellas locales con renombre internacional, como Papa Wemba, Koffi Olomide o Werrason.
Pero es muy posible que -como ocurrió en Cuba con Buena Vista Social Club- ahora que la película se comienza a distribuir en Europa, los músicos de Staff Benda Bilili pronto también sean profetas en su tierra.

Fuente: BBC Mundo

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