Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Una web para sumar felicidad


Toda la felicidad cabe en un día.
El sitio web reúne imágenes y relatos de famosos y no famosos sobre sus alegrías.
Sos feliz?“. Las opciones son dos, quizás tres: sí, no, a veces. Y, sin embargo, casi nadie se anima a responder. O al menos no de inmediato. Vienen los rodeos, las dudas existenciales, el pudor por serlo, el miedo de no serlo. Es la pregunta que paraliza. ¿Pero qué pasa si se la convierte en una propuesta acotada, modesta, reducida a un solo momento? Pasa lo que le pasó a Fabián Muggeri, diseñador gráfico y responsable del área de diseño del Malba, quien un día –más precisamente el 1 de enero de 2011– inauguró el site muchosdiasfelices.com. Y lo que pretendía ser un pequeño proyecto personal, algo caprichoso y sin más ambición que pedirles a sus amigos y conocidos, algunos famosos, otros no, que compartieran un momento feliz de sus vidas, estalló.

Diez mil visitas en un mes y decenas de mails diarios de personas anónimas que se pusieron a pensar, a contar y a mostrar, ese día en el que fueron felices.
Y lo que bien podría sonar a slogan (¿acaso Coca Cola no insiste con frases, jingles y hasta congresos sobre la felicidad?) craneado por un grupo de genios creativos, a Muggeri se le instaló en la cabeza después de leer una novela de la norteamericana Willa Cather, Una dama perdida , de 1923, en la que los personajes brindan, una y otra vez, por “muchos días felices”. “La empecé a usar como frase en unas postales que hacía para fin de año y de pronto me di cuenta de que se me había pegado –cuenta Muggeri-. Así que se me ocurrió hacer un libro, pero como por mi trabajo sé que es frustrante y costoso, pensé que lo mejor era empezar con un sitio en Internet“.

Durante tres meses, Muggeri pidió y recibió anécdotas, fotos, videos y poemas de lo que los convocados, que en un inicio fueron setenta, identificaban como un día feliz. Ahí está, por ejemplo, el relato de Rafael Spregelburd, que lejos de recordar algún debut actoral o premio como dramaturgo, eligió narrar el día que vestido de futbolista novato, metió el primer gol de su vida (y uno adivina que la narración del gol lo hace tan feliz como aquel tiro de gloria al arco). Y el breve texto de la escritora Inés Acevedo, en el que todavía persiste la sensación que le quedó en el cuerpo después de acelerar un auto en una ruta catamarqueña; y la foto del cineasta Martín Rejtman, en una tarde muy verde en un jardín muy verde de Praga; y la del fotógrafo Alejandro Lipszyc junto a su padre en los festejos de Chacarita campeón; y el camioncito de la panificadora Laborde, la imagen feliz de Julieta Ulanovsky.

Ninguno de ellos se refirió a su oficio, ninguno de ellos eligió un triunfo profesional. “No hay un parámetro de felicidad, pero el hecho de que muchos de los famosos no se hayan promocionado, por decirlo de algún modo, me hace sentir que son respuestas íntimas y auténticas –reflexiona Muggeri-. Incluso la de Marta Minujín, que recuerda el día que vio el Partenón de libros iluminado, no podría ser más sincera”.

Claro que en esa reconstrucción de la felicidad también están los hijos, los padres, los perros, las parejas, los amigos, las vacaciones y toda aquella colección de momentos que, de manera universal, se asocian a la felicidad, y que suelen estar materialmente más a mano (en una foto guardada en la computadora, por ejemplo). Pero, por sobre todo, está la infancia. La infancia en un poema de Diana Bellesi y en otro de Arturo Carrera, la infancia en la canción de Caetano Veloso “O Leaonzinho“, que Sandra Mihanovich versiona en castellano para el hijo de su ahijada; la infancia en la imagen de un living –con flores en los sillones, flores en las ventanas–, elegida por la artista plástica boliviana Elba Bairon. “¿Será que a los adultos nos da vergüenza decir que somos felices?“, se pregunta Muggeri quien para exorcizar la idea, se anima a decir que él concretó su día feliz, el más feliz, hace pocos meses cuando logró unir todos estos días felices. E invita a quien quiera, a sumar el suyo: puede hacerlo escribiendo a tengo@muchosdiasfelices.com .
Y a sumar felicidad.

Muchos Días Felices.

Fernanda Nicolini.
Publicado en: Ñ-Clarín

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