Domingo 25 de Septiembre del 2016
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Preferímos las voces críticas de una prensa libre antes que el silencio de las dictaduras


Dilma se distancia de Lula y defiende una ‘convivencia civilizada’ con la prensa.
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se ha propuesto tender la mano a la prensa para iniciar una relación cordial que ponga fin a los años de amor y odio entre su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, y los grandes grupos de comunicación. La jefa de Estado aprovechó el 90º aniversario de ‘Folha de S. Paulo’, el periódico de mayor tirada del país, para defender en la noche del lunes una nueva “convivencia civilizada” con el cuarto poder.

“La maduración de la conciencia cívica de nuestra sociedad hace que tengamos la obligación de convivir de forma civilizada con las diferencias de opinión, de creencia y de propuestas”, aseguró Dilma en el homenaje a ‘Folha’ en la capital paulista.

“Una prensa libre, plural e investigadora es imprescindible para la democracia en un país como el nuestro, que, además de ser continental, congrega diferencias culturales a pesar de nuestra unidad”, prosiguió la presidenta. “Un Gobierno debe saber convivir con las críticas de los periódicos para tener un compromiso real con la democracia”, agregó.

Avanzar, no retroceder
A punto de cumplir su segundo mes al frente de Ejecutivo, la heredera del lulismo pronunció su discurso ante la élite de la política brasileña, incluidos su vicepresidente, Michel Temer, los presidentes del Senado y de la Cámara de los Diputados, José Sarney y Marco Maia, y el presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), Cezar Peluzo.

También asistieron a la ceremonia tres de los ‘pesos pesados’ de la oposición: Fernando Henrique Cardoso, presidente de la República entre 1995 y 2002; José Serra, candidato derrotado por Lula en 2002 y por la propia Dilma el pasado octubre, y Geraldo Alckmin, actual gobernador de São Paulo y también aspirante fracasado en 2006.

Dilma repitió ante tan selecta audiencia el argumento que ya había planteado antes y después de su victoria en las urnas: que Brasil no puede desandar el camino del último cuarto de siglo y que las autoridades tienen que respetar el papel de los periódicos incluso cuando sus contenidos les resulten “irritantes”.

‘Mejor que el silencio’
“Cuando salimos de la dictadura en 1988 [año de la nueva Constitución], consagramos la libertad de prensa y rompimos con aquel pasado que vetaba las manifestaciones y que convirtió la censura en el pilar de una actividad que afectó profundamente a la prensa”, recordó.

“Y en el Brasil de hoy, en este Brasil con una democracia tan joven, todos debemos preferir un millón de veces los sonidos de las voces críticas de una prensa libre antes que el silencio de las dictaduras”, aconsejó al final de su discurso.

Las palabras de Dilma representan una ruptura con su ‘padre’ político, quien se pasó buena parte de la pasada campaña arremetiendo contra las publicaciones que se empeñaban en continuar destapando los trapos sucios de Brasilia. Siguiendo a su fundador, el Partido de los Trabajadores (PT) llegó a unirse entonces a una manifestación de sindicalistas e izquierdistas contra el “golpismo mediático” y los “editoriales agresivos” de varios medios, incluida ‘Folha’.

Fuente: El Mundo

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