Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Los autores españoles se apuntan al libro transmedia


Mutaciones literarias.
Los lectores de hoy no se conforman con un libro tradicional. Quieren más y la Red brinda la posibilidad de crear extensiones de la obra para profundizar en la trama, debatir, ver los escenarios o un vídeo. Los autores españoles se apuntan al libro transmedia.
Escribir y Leer ya no es lo que era. Con algo de retraso, la literatura con extensiones en otros formatos y soportes multimedia y online se extiende en España. Es la evolución de la creación literaria más allá de las fronteras conocidas dando origen al llamado libro transmedia.

La cultura de la convergencia de formas, géneros y público. “Donde chocan los viejos y nuevos medios, donde los medios populares se entrecruzan con los corporativos, donde el poder del productor y el consumidor mediáticos interaccionan de maneras impredecibles”, afirma Henry Jenkins desde su ensayo Convergence Culture (2006), en opinión de muchos, la Biblia de esta nueva realidad.

Un circuito al que ya se han unido autores como Fernando Marías, José Antonio Marina, Lucía Etxebarría y Marta Rivera de la Cruz. Aunque Gabriel Brandariz, director de publicaciones de SM, apuesta por el transmedia, recuerda su coste económico: “El desarrollo en digital o de aplicaciones para ciertas tabletas no es tan barato como fabricar un libro en papel. En el futuro el papel será para quienes conceden un valor al soporte, a un hábito, a una experiencia de lectura. Como con la música: vinilo y mp3, para situaciones y experiencias distintas”.

En estos libros no hay una barrera clara entre el mundo de los jóvenes y el de los adultos. De hecho, hemos comprobado que las comunidades online que funcionan mejor son en las que participan ambos. Allí no existen las jerarquías y exigencias que encuentran en la escuela, la Iglesia o su familia”, sostiene Jenkins por correo electrónico. Para este autor y fundador del Programa de Estudios Mediáticos Comparados del MIT y profesor de la University of Southern California, el transmedia tiene que ser una opción, no una obligación: “Es bueno que el libro se disperse por múltiples canales, y que parte del divertimento sea encontrar las claves, montar el puzle y responder colectivamente a las provocaciones. El problema es que las extensiones suelen redundar sobre lo mismo, en vez de abrirse a otras partes de ese mismo mundo: la historia anterior, el desarrollo de los personajes secundarios…”.

Fernando Marías se muestra orgulloso de estar detrás de una de las primeras novelas transmedia española,

El silencio se mueve (SM). Una historia con detectives durante la Guerra Civil que salió con una tirada de 40.000 ejemplares. “Me lo propusieron en la editorial hace dos años. Pensé en agitar en Facebook, pero quería ser más ambicioso”. El libro es un juego con distintas lecturas: un cómic, un guión de cine, el blog del padre del protagonista, amén de una web de la novela y otra sobre los fallecidos en la contienda. “Lo que tenía claro es que la historia de la novela era el río y el resto afluentes. No hacen falta para entender el argumento”.

Para el filósofo José Antonio Marina “el libro funciona como una pista de despegue. El problema de Internet es que las posibilidades son tan gigantescas que al final no sabes cómo has llegado donde estás. No puedes desandar el camino”. En su Pequeña historia de la pintura traza 28 recorridos artísticos online con las imágenes comentadas. “En este libro se incluyen las ilustraciones de Mingote, pero los cuadros de los que hablo no están reproducidos en papel, que sería carísimo, sino en un museo virtual”. Además, cada capítulo de su ensayo La educación del talento se completa con un vídeo en el que Marina dialoga con tres expertos y contesta preguntas (loquepadresydocentesdebensaber.es).

Para promocionar Sombras, Marta Rivera de la Cruz no contaba con mucho presupuesto. Por eso sus amigos de Hotel Kafka le recomendaron que crease un diario en la Red (21.000 visitas) para su protagonista y un perfil (600 seguidores) en Facebook. No da crédito con la respuesta. “Me parecía una farsa simular que Valeria existe. Los lectores saben que detrás del diario estoy yo. Seguiré escribiendo entradas mientras se mantenga el número de visitas. Lo que exige es mucho tiempo”, señala Rivera de la Cruz.

Marías no descarta el multimedia en su literatura adulta, pero sí lo hace Rivera de la Cruz: “No lo imagino en La vida después (Planeta), que saldrá en otoño y que habla sobre la amistad. Depende del tema. En Lo verdadero es un momento de lo falso, de Lucía, pega más al ser una novela muy urbana, underground”. Se refiere a la escritora Lucía Etxebarría, que hace un par de años abrió una página en Facebook para un personaje que iba a protagonizar su libro: Pumuky, líder del grupo Sex & Love Addict. Le dio una vida virtual y después de varios meses de actividad en la Red dasapareció y falta de noticias alarmó a sus seguidores. Se supo entonces que se había suicidado, casualmente cuando la novelista publicaba un libro en el que planteaba distintas versiones sobre su muerte: Lo verdadero es un momneto de lo falso (Suma). “Un amigo me prestó una foto para el perfil y llegó a tener 4.000 fans. ¡Más que mi Facebook! Mucha gente se creyó que existía y cuando la novela se editó lo cerraron”, se lamenta la autora. Era fácil creerse su existencia real porque inlcuso tenía un vídeoclip, Coge palomitas; además de una noticia del inexistente canal Soge.tv. en la que la autora, compungida, entra en el tanatorio tras el suicidio de su personaje, y en otro vídeo lamenta su muerte.

Menos delirante es Proyecto Amanda (SM). Detrás no se esconde Stella Lennon -como se anuncia en la portada- sino un manojo de autores anónimos. Forth Story Media (Harper Collins) comanda la propuesta importada a España por SM. “La idea es que los lectores -a través de www.proyectoamanda.com- creen un avatar propio como si fuera un personaje más de la novela, cuenten sus vivencias con la desaparecida Amanda o participen en los foros”, relata el editor de SM. Original es también la apuesta de Patrick Carman en la editorial Bruño. Al leer los dos títulos de Skeleton Creek se descubren claves secretas a unos vídeos visibles en una web. Y el camino a la inversa lo recorre Las chorradas de mi padre, de Justin Halpern. El autor divirtió a sus seguidores de Twitter con las chanzas de su progenitor, con tal fortuna que hoy cuenta con dos millones de seguidores y las ha recopilado en este libro vendido en medio mundo.

Diego Moreno, de Nórdica Libros, permite la descarga gratuita en su web de El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, que incluye un audio, una entrevista con la ilustradora, Marta Gómez-Pintado, y el booktrailer. “Se trata de que los lectores comprendan que los libros en papel y los electrónicos son compatibles, pues aportan experiencias muy distintas”.

Fernando Marías no descarta una novela transmedia para adultos, aunque reconoce que ese público está menos familiarizado con las tecnologías digitales. No es su caso, tan activo que lidera lo que ha titulado El experimento azul. ¿Podrán los videojuegos algún día contener literatura negra?, plantea el escritor. Y tres compañeros -Vanessa Montfort, David Torres y Carlos Salem- han recogido el guante y, tras probar un juego donde el detective es asesinado, contestan desde sus respectivos blogs.

Un laboratorio es también To be continued (que publicará Roca), secuela literaria de Teaserland, un concurso en el que los participantes rodaban el tráiler de la película que querrían dirigir. La idea es levantar una novela ilustrada en colaboración entre todos los usuarios de Internet. Santiago Roncagliolo escribió su primer capítulo y desde entonces cientos de personas compiten para que su texto sea la continuación. “Hay 3.000 personas registradas, pero supone tanto esfuerzo que nadie escribe dos capítulos seguidos”, cuenta Xavier Bru, director del proyecto. El resultado se editará en papel antes de la Feria del Libro de Madrid, en mayo.

“Estamos en un periodo de cambios profundos y prolongados. Han sido rápidos en plataformas digitales y han surgido redes sociales de gran impacto. Pero nuestra cultura se mueve lentamente, tenemos que elegir los instrumentos y las plataformas”, recuerda Henry Jenkins. “Más que de revolución yo hablaría de evolución”.

Convergence Culture. Henry Jenkins. Traducción de P. Hermida. Paidós, 2008. El silencio se mueve. Fernando Marías. SM, 2010. 350 páginas. 17,95 euros. Lo verdadero es un momento de lo falso. Lucía Etxebarría. Suma, 2010. 400 páginas. 19,90 euros. Sombras. Marta Rivera de la Cruz. Destino, 2010. 277 páginas. 12,95 euros. La educación del talento. José Antonio Marina. Ariel, 2010. 192 páginas. 16 euros. Historia de la pintura. José Antonio Marina. Espasa, 2010. 208 páginas. 29,95 euros. Skeleton Creek. El diario de Ryan / El fantasma de la daga. Patrick Carman. Traducción de R. Vázquez / B. Hernández. Bruño, 2010. 200 / 224 páginas. 15 euros. Las chorradas de mi padre Justin Halpern. Traducción de V. García. RBA, 2011. 176 páginas. 14 euros. Piratas de textos. Fans, cultura participativa y televisión. Henry Jenkins. Traducción de Alicia Capel. Paidós, 2010. 379 páginas. 28 euros.

Elisa Silió
Publicado en: El País – Mutaciones literarias

2 comentarios

  1. Mr. Oopart Responder

    “El desarrollo en digital o de aplicaciones para ciertas tabletas no es tan barato como fabricar un libro en papel.”

    Mentira. Sale más barato hacer un millón de copias de esa aplicación, que hacer un millón de copias de un libro en papel. Lo que pasa es que estamos en un país que se niega a avanzar e invertir en algo nuevo, y cualquier excusa es buena.

  2. Proyecto Amanda | Literaturas exploratorias Responder

    […] (Descubrí el proyecto gracias a este artículo.) […]

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