Sábado 01 de Octubre del 2016
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La vida feliz no es cosa facíl


Razones para un buen vivir.
“Recuerda que tus motivos no siempre son tan altruistas como te parecen a ti”.
“No sobreestimes tus propios méritos”.
“No esperes que los demás se interesen por ti tanto como te interesas tú”.
“No creas que la gente piensa tanto en ti como para tener algún interés especial en perseguirte”.
Bertrand Russell proponía estas cuatro máximas generales a la hora de tratar una de las principales causas de infelicidad, en el capítulo “Manía persecutoria” de su libro La conquista de la felicidad. Hay muchas personas que están muy pendientes de lo que los demás opinan o del interés que manifiestan sobre ellas; entonces, Russell recomienda no estar tan pendiente de uno mismo y volcar el interés hacia los demás o hacia otras cuestiones.

Aquí, en cambio, trataremos un aspecto especial: ¿cómo pensamos en los acontecimientos que nos ocurren? En una palabra, ¿qué pasa por la cabeza de aquellas personas que sienten y manifiestan que todo les va mal, que no “pegan” una, que tienen una “mala racha” interminable y que viven una vida desgraciada precisamente por no poder salir del círculo vicioso creencia-comportamiento-creencia reforzada?
Las neurociencias y la psicología han avanzado mucho en la comprensión de este tipo de comportamientos y actitudes frente a la vida y a los procesos por los cuales los pensamientos pueden tener tanta influencia sobre nuestro estado emocional, dirigiéndonos hacia creencias infundadas y decisiones desacertadas, basadas en razonamientos equivocados. […] Por ejemplo, las personas tienden a infravalorar el papel del azar en la vida cotidiana. Hay hechos que son pura coincidencia, sin embargo, a veces nos cuesta aceptarlo. Y ello es porque permanentemente estamos buscando un “significado” a las cosas que nos ocurren. La segunda razón por la cual todo tiene que tener una causa es que no toleramos la incertidumbre y la falta de respuestas. Tendríamos que acostumbrarnos, porque realmente hay hechos, fenómenos y muchísimas cosas a las cuales todavía no se les ha encontrado explicación. Pero que falte una explicación ahora, no significa que falte para siempre.

Cambiar el enfoque
El mundo está lleno de coincidencias y casualidades. El cliché “hay causalidad, no casualidad” es un disparate cuyo origen está precisamente en el afán de explicarlo todo y querer encontrar una causa para todo. Tomemos el caso de los famosos “sueños premonitorios”. Una persona sueña con algo, y al otro día le ocurre lo que soñó. ¿Casualidad? Parece difícil creerlo. Como no le encuentra explicación, la busca, y lo primero que aparece es: “esto no puede ser casualidad, soñé con algo que pasó, por lo tanto mi sueño fue premonitorio, hay un lazo, un nexo entre mi sueño y la realidad”. Ahora examinémoslo aplicando un poco de pensamiento crítico. Si aquí son las 15, en los países de Asia será de madrugada, por lo cual habrá muchísima gente durmiendo. Teniendo en cuenta que la población mundial ya sobrepasa los 6 mil millones de habitantes, probablemente, entre las 13 y 15 de la Argentina, habrá aproximadamente unos 3 mil millones de personas que están durmiendo del otro lado del mundo y probablemente la mayoría de ellas recordará sus sueños, o parte de ellos. Teniendo en cuenta estas cifras, lo verdaderamente raro sería que nadie tuviera un sueño premonitorio. ¡Son cerca de 3 mil millones de sueños! Alguno tiene que cumplirse, por simple cálculo estadístico. Así que el fenómeno no es ninguna maravillaesotérica, sino el producto de las llamadas “leyes del azar”.

[…] Ahora bien, ¿se puede ser feliz aplicando el pensamiento crítico?
Feliz… feliz… nadie es totalmente feliz. Pero podemos aproximarnos a serlo si comprendemos y aprendemos a sortear ciertos obstáculos. La vida feliz no es cosa fácil, pero podemos apuntar hacia ella haciendo un esfuerzo. El gran Bertrand Russell señalaba ya en 1930 algunas causas de la infelicidad: la competencia, el aburrimiento y la excitación, la fatiga, la envidia, el sentimiento de pecado, la manía persecutoria y el miedo a la opinión pública. Me atrevo a decir que este último es uno de los más grandes obstáculos para una vida feliz. Seguí tu vocación, dedicate a lo que te gusta, buscá la manera de llevarlo a cabo, desafiando los cánones establecidos, y no le prestes atención a lo que opinen los demás. Lo que digan los conservadores, las autoridades o los expertos poco importa. Tal vez muy pocos se mostrarán conformes con lo que hacés, por lo tanto no sigas la corriente. Si tenés o no talento para alguna disciplina, ya lo descubrirás vos mismo. Entonces, deberás tener el tino de cambiar de ruta cuando sea necesario. Mucha gente es infeliz por no haber hecho lo que quiso. Si sos joven, no desaproveches la oportunidad de dedicarte a algo que te produzca placer, aunque no ganes tanto como lo hizo alguien que gastó su vida en pos de una meta que luego resultó ser un desencanto total.

Libro: ¿ Por qué a mí ?
Prologado por Mario Bunge y escrito por Alejandro J. Borgo, Por qué a mí (Ed. Planeta) se propone como un trabajo de autoayuda basado en las bondades del pensamiento crítico.
Fuente: La Nación

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