Miercoles 28 de Septiembre del 2016
Google+ Pinterest
sponsors 1; 2; 3; 4

Wikipedia, un ejemplo pionero de civismo mundial


Idealismo sin ánimo de lucro en Internet.
Opinión de Timothy Garton Ash.

Wikipedia cumplió 10 años el sábado 15 de enero. Es el quinto sitio más visitado en Internet. Alrededor de 400 millones de personas la utilizan cada mes. Seguro que la mayoría de los lectores de este artículo están entre ellos. Cuando uno quiere comprobar algo, lo busca en Google y luego, la mitad de las veces, escoge el enlace de Wikipedia para empezar.
Lo extraordinario de esta enciclopedia gratuita, que contiene ya más de 17 millones de artículos en más de 270 lenguas, es que está redactada, editada y autorregulada, casi en su totalidad, por voluntarios no remunerados.

Todos los demás sitios web más visitados son negocios multimillonarios. Facebook, con solo 100 millones más de usuarios, acaba de ser valorado en 50.000 millones de dólares. Cuando se visita Google en Silicon Valley, se ve un vasto complejo de modernos edificios de oficinas, como la capital de una superpotencia. Queda alguna huella del tono alegre y desenfadado que caracterizaba a la empresa, como unas cuantas piezas de Lego en el vestíbulo, pero hay que firmar un acuerdo de confidencialidad antes de poder traspasar la puerta.

El lenguaje de los directivos de Google oscila extrañamente entre el de un secretario general de la ONU y el de un vendedor de coches. Un instante hablamos de derechos humanos, y el próximo “presentamos un nuevo producto”. Wikipedia, por el contrario, está supervisada por una fundación sin ánimo de lucro. La Wikimedia Foundation ocupa una planta en un edificio de oficinas anónimo en el centro de San Francisco. Hay que golpear fuerte en la puerta para poder entrar. Dentro, parece exactamente lo que es: una modesta ONG internacional. Si el principal arquitecto de Wikipedia, Jimmy Wales, hubiera decidido comercializar la empresa, ahora podría valer miles de millones de dólares. Colocar todo bajo el paraguas de los fines no lucrativos fue, como me decía Wales en tono de broma, la cosa más estúpida y más inteligente que ha hecho en su vida.

Más que cualquier otro gran sitio web en el mundo, Wikipedia sigue representando el idealismo utópico de los primeros tiempos heroicos de Internet. Los wikipedianos, como les gusta denominarse, son hombres y mujeres que tienen una misión. Esa misión, que emprenden con audacia, se resume en esta frase casi lennonista (de John, claro, no de Vladimir) del hombre al que todos llaman Jimmy: “Imaginemos un mundo en el que cada persona del planeta pudiera tener libre acceso a la suma de todo el conocimiento humano”.

La sugerencia de que era posible lograr este objetivo utópico mediante una red mundial de voluntarios que trabajasen a cambio de nada, editando todo tipo de textos, y que las cosas que escribieran iban a estar de inmediato al alcance de todo el mundo, era, por supuesto, una idea totalmente descabellada. Y, sin embargo, ese ejército de chiflados ha recorrido un largo camino en solo 10 años. Wikipedia tiene fallos importantes. La calidad de los artículos varía enormemente, tanto entre un tema y otro como entre una lengua y otra. Numerosos artículos sobre personajes son incompletos y sesgados. Depende mucho de que haya uno o dos wikipedianos verdaderamente expertos en ese tema y ese idioma concretos. Puede estar increíblemente bien en oscuros aspectos de la cultura popular y, en cambio, sorprendentemente mal en algunos temas de interés general.

En las versiones que más años llevan (en inglés y alemán, por ejemplo), las comunidades de editores voluntarios, con el apoyo del pequeño equipo de la fundación, han conseguido que los textos sean mucho más fiables y verificables, sobre todo gracias a su insistencia en que se incluyan notas con enlaces directos a las fuentes. De todas formas, en mi opinión, todavía hay que comprobar bien las cosas antes de citar cualquier información que se encuentre en Wikipedia. Un artículo sobre el tema en el New Yorker mencionaba una interesante distinción entre conocimiento útil y conocimiento fiable. Uno de los mayores retos de la enciclopedia durante los próximos años es acortar esa diferencia entre útil y fiable.

Otro gran reto es llevar la aventura más allá del Occidente posilustrado, donde nació y donde más cómoda se encuentra. Un experto me ha dicho que aproximadamente el 80% de las aportaciones editoriales procede de los países de la OCDE. La fundación aspira a tener 680 millones de usuarios en 2015, y confía en que la mayor parte del crecimiento se produzca en lugares como India, Brasil y Oriente Próximo. Pero el enigma no es por qué sigue teniendo fallos evidentes, sino por qué ha funcionado tan bien. Los wikipedianos ofrecen varias explicaciones. Se creó relativamente pronto, cuando no existían infinitos sitios en los que los primeros internautas pudieran pasar el tiempo.

Una enciclopedia incluye (en general) datos verificables, no meras opiniones: el material habitual y la maldición de la blogosfera. Y, sobre todo, Wikipedia tuvo suerte con sus comunidades de colaboradores y editores. Para la dimensión que tiene, el equipo de colaboradores habituales es asombrosamente pequeño. Unas 100.000 personas redactan más de cinco artículos al mes, pero las Wikipedias más veteranas y de más tamaño, por ejemplo en inglés, alemán, francés y polaco, se sostienen gracias a un pequeño grupo de unas 15.000 personas en total, que hacen más de 100 contribuciones cada una al mes. Son, en su inmensa mayoría, hombres jóvenes, solteros y muy cultos. Sue Gardner, directora de la Wikimedia Foundation, dice que puede adivinar si una persona es wikipediana a 100 metros de distancia.

Como ocurre con muchos de los sitios web más famosos del mundo, Wikipedia tiene la ventaja de tener su sede en lo que el jefe de su equipo de abogados, Mike Godwin, denomina “un refugio de la libertad de expresión llamado Estados Unidos”. Todas sus enciclopedias en distintas lenguas, vivan donde vivan los colaboradores, están alojadas físicamente en los servidores que posee la fundación en Estados Unidos. Disfrutan, por tanto, de las protecciones legales que les confiere la gran tradición norteamericana de la libertad de expresión.

Sin embargo, Wikipedia ha conseguido evitar las espirales de abusos e insultos recogidas en la famosa Ley de Godwin (acuñada por ese mismo Mike Godwin), que afirma que “a medida que una discusión en la Red se prolonga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a los nazis o a Hitler tiende a 1″. Ello se debe, en parte, a que una enciclopedia se ocupa de hechos, pero también a que los wikipedianos dedican muchísimo tiempo a defender las normas de convivencia cívica contra los intentos de vandalismo. El civismo -traducido como savoir-vivre en la versión francesa- es uno de los cinco pilares de Wikipedia. Desde el primer momento, Wales dijo que debía ser posible combinar la sinceridad con la educación. En torno a ese principio se ha desarrollado toda una escuela de etiqueta -perdón, wikiqueta- informática, con abreviaturas como PBF (Presume Buena Fe). Cuando surgen personas incívicas, se dialoga y se discute educadamente con ellas, luego se les hace una advertencia y, por último, si persisten, se les prohíbe participar.

Yo no sé si ocurre lo mismo en las versiones en bajo sorabo, gagauzo o samoano. Wikipedia puede tener sus propias áreas en las que no se respete el civismo. Pero si una comunidad lingüística infringe repetidamente las normas, la fundación tiene potestad para quitar sus diatribas del servidor (Wikipedia es una etiqueta legalmente registrada, mientras que los demás Wiki-algo no lo son; por ejemplo Wikileaks, que no tiene nada que ver con Wikipedia y ni siquiera es un wiki [es decir, un espacio de colaboración colectiva en la Red]).

Todavía no sabemos si la matanza de Tucson, Arizona, fue o no producto de la ponzoñosa falta de civismo del debate político en Estados Unidos, las cosas que se oyen en las radios y en cadenas de cable como Fox News. Un loco puede estar simplemente loco. Pero el veneno político que se destila a diario en Estados Unidos es una realidad innegable. En esa situación tan deprimente, está muy bien poder celebrar un invento norteamericano que, pese a todos sus defectos, trata de extender por el mundo una mezcla de idealismo no remunerado, conocimientos y civismo tenaz.

Timothy Garton Ash.
Catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, investigador titular en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford.
Publicado en: El País

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>