Martes 27 de Septiembre del 2016
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La obsesión por la educación en China


Hablando.
Opinión de Pedro Nueno
¿Será el exceso de comunicación (móvil, ordenador) lo que nos desconecta de los hijos?
Un grupito de empresarios y altos directivos chinos, ex alumnos, me quiso ver con insistencia y acabé cenando con ellos. Para mi sorpresa, querían que les aconsejase, como europeo y buen conocedor de América, sobre un problema que tenían en China y que ellos querían contribuir a resolver de alguna forma. Ese día yo había leído en la prensa de allí un artículo con el titular: “En China, la única conversación entre padres e hijos es sobre los resultados en el colegio”. Y este era precisamente el tema.

Los padres chinos tienen obsesión por la educación de sus hijos. Los horarios del colegio son largos. En casa los niños puede que tengan que estar hasta las once de la noche haciendo deberes. Quizá les cuide una china recién emigrada de una zona pobre, que les da de cenar. Y lo único que le preguntarán los padres al niño o a la niña cuando lleguen a casa es qué nota le han puesto, qué correcciones le han hecho, cómo va en la clase.

El padre y la madre trabajan. Llegan tarde a casa. Trabajan los fines de semana. Viajan. Llegan a casa, toman algo rápido y se sientan delante del ordenador. Allí leen prensa, montones de e-mails que contestan y que vienen de todas sus redes de contactos que cultivan porque de ahí puede salir un trabajo mejor.

En China la gente mejora rápido cambiando de trabajo y cuidar una buena red de contactos es crucial. Hoy te paso una información de un puesto que sale en mi empresa, mañana tú me pasas la de otro que sale en la tuya. Sólo interrumpen su teclear para atender una llamada en el móvil o contestar un mensaje. Y al niño: “Estudia, porque es la manera de que llegues muy arriba”. De vez en cuando algún niño se suicida.

Este grupo estaba decidido a montar una especie de curso para padres. Una madre china estaba dispuesta a dejar una multinacional americana para dirigir el proyecto. Esperaban que yo les explicase cómo habíamos resuelto ese problema en Europa. Decían que saben que en Europa no tenemos que trabajar tanto como ellos y creían que por eso los padres europeos dedicaban mucho tiempo a sus hijos. Amí me venían a la cabeza niños tirándose desde una ventana alta a una piscina, saltando de un balcón a otro o yéndose de botellón. No me resultó fácil salirme del asunto.

Por suerte, mi cariño a China tiene su base en haber nacido en una familia humilde en Sants que en mi niñez no era muy diferente de una zona humilde de China, con un padre que tenía dos empleos y trabajaba siempre y que me ponía presión para estar toda mi niñez en el cuadro de honor de los colegios a los que fui. Pero mi padre hablaba conmigo de otras cosas. Y yo recuerdo hoy consejos que me dio a los 5 años y que me siguen siendo útiles. Y más de una vez, con 6 o 7 años, si tenía fiesta en el colegio, me llevaba con él para que le viese cómo vendía. ¿Será el exceso de comunicación (móvil, ordenador) lo que nos desconecta de los hijos? Hagámonoslo mirar para poder aconsejar a los chinos. Quizá hasta aprendamos algo reflexionando.

Pedro Nueno
Es profesor del IESE desde 1968, titular de la Cátedra Fundación Bertrán de Iniciativa Empresarial, y presidente ejecutivo y miembro del equipo fundador de la China Europe International Business School (CEIBS), la primera escuela de dirección de empresas de Asia, con campus en Shanghái y Pekín.
Publicado en La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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