Domingo 25 de Septiembre del 2016
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El gran clásico del fútbol: Barça-Madrid


La cita de Messi.
Tan elegante en los modos como contundente en la ejecución, Leo Messi juega como un 10 y define como un 9. Por eso, a los 23 años, La Pulga de Rosario ya tiene un Balón y una Bota de Oro en las vitrinas de su casa como si tal cosa. Con frecuencia, parece imposible frenarle. Por eso lleva 150 goles marcados con la camiseta del Barcelona. Los mete de cualquier manera, sin importarle mucho el rival. Por eso lleva 101 repartidos entre 26 víctimas. Ningún equipo se le ha dado mejor que el Sevilla, al que ha dañado 10 veces por ocho al Atlético y siete al Racing y el Madrid.

El argentino ha disputado ocho clásicos desde que los catara por vez primera en el Bernabéu el 20 de noviembre de 2005, el día que el estadio del Madrid se rindió a Ronaldinho. Desde entonces, fuegos artificiales: siete goles en los siete partidos siguientes, tres de ellos en un mismo envite, el 10 de marzo de 2007, en su primer duelo contra los blancos en el Camp Nou. Siete goles a Casillas, cuatro en el feudo azulgrana.

Resulta que la luz desaparece cuando comparece José Mourinho, normalmente vestido de negro, en el camino de Messi. En los 49 partidos que ha disputado en la Champions, ha firmado 31 goles, pero ninguno contra un equipo preparado por el portugués; es decir, las cuatro veces que se midió al Chelsea y las tres oportunidades en que se enfrentó al Inter durante la temporada pasada. Diríase que Mourinho ha sabido siempre cómo aguar la pólvora del argentino.

“Los equipos de Mourinho son muy buenos. Tanto el Chelsea como el Inter lo eran”, justifica Tito Vilanova, el ayudante de Pep Guardiola, cuando, de entrada, se esfuerza en apuntar razones para lo que considera poco menos que una casualidad. “Por eso al Madrid tampoco le marca siempre que juega, ¿no? Suelen tener muy buenos jugadores, muy buenos porteros y eso lo complica, claro”, insiste Vilanova. “Marcar contra al Madrid siempre es muy difícil porque acostumbra a tener grades jugadores. Son palabras mayores”, admite Villa, que sabe de qué habla: en 13 partidos ha metido cinco tantos a los blancos.

Vilanova compara la sequía de Messi contra los equipos de Mourinho con el hecho de que Cristiano Ronaldo no haya marcado nunca al Barça. “En el fondo, casualidades. Los dos son muy buenos, los dos han tenido ocasiones y los dos, tarde o temprano, acabarán rompiendo esa racha”, advierte. Una racha de la que es consciente: el curso pasado, antes de medirse en el partido de vuelta de la semifinal europea contra el Inter, el cuerpo técnico le comunicó el detalle a La Pulga, que se encogió de hombros y se retó. “Pues ya toca, ¿no?”, dijo con una sonrisa.

“Leo no cuenta sus gestas, las hace y va a por otras. Igual no sabe ni la mitad de los datos que sabéis vosotros los periodistas”, comentan en el vestuario. Lo explica Mascherano: “Al mirar a Messi, creemos que el partido que pasó fue el mejor, pero al siguiente te sorprende con algo nuevo y al otro con algo más… Por su personalidad, las ganas y el amor que siente por este deporte, es difícil saber dónde está su techo: va a seguir creciendo porque no se conforma nunca. Siempre quiere más. Eso es lo que le hace tan grande”, sostiene su capitán en la selección argentina al hablar de su compañero en el Barcelona.

De hecho, ninguno de los compañeros de equipo le ha visto nunca especialmente nervioso antes de un partido. En el banquillo o en la grada es otra cosa: le pueden las ganas de tratar de ayudar al equipo, de tocar la pelota. “Lo paso fatal”, admite Leo. Tampoco en los días previos a un encuentro tan grande se le ve distinto. “Se prepara de la misma forma para todos”, dice Mascherano. “Estar en el lugar en el que está, haber llegado a lo más alto y tener que mantenerse en la cumbre hace que cada partido sea importante. Sabe que debe demostrar día a día que es el mejor”, explica.

“A Leo le da igual el Ceuta que el Madrid. Si hay partido, lo que quiere es jugarlo y punto. Y, si no le salen las cosas, entonces se enfada mucho”, desvela el fisioterapeuta, Juanjo Brau, su sombra hace años.

Rodrigo Messi, hermano de La Pulga, sí aclara que hay una cosa que le pone nervioso: “Llegar tarde a una cita le pone de los nervios”. El lunes tiene en el Camp Nou una con el Madrid… y con Mourinho.

Fuente: El País

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