Jueves 23 de Octubre del 2014
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Conozca a los señores de "Los Mercados"


El mercado baila al son de banca y ´hedge funds´
Por mucho que se empeñen Bernanke y Trichet, los gestores de la banca de inversión y de fondos alternativos tienen la llave del rumbo de las finanzas.
Grecia al borde del abismo, la banca en el precipicio de un nuevo descalabro, Irlanda rozando la bancarrota,euro contra las cuerdas, ¿quién da más? La historia reciente de la actual crisis financiera está llena de episodios de alta tensión en los que se han perdido billones de euros, con consecuencias dramáticas para muchos países, sus empresas y familias.

Antes, durante y después de cada ajuste tienen lugar millones de transacciones que son a la vez la causa y la consecuencia de los movimientos del mercado. Y ahí se mueven, como pez en el agua, los “másters del universo”, como los describió Tom Wolfe en La hoguera de las vanidades:los directivos que forman la oligarquía de las finanzas, desde Wall Street a la City londinense y, hoy en día, a cualquier despacho donde se den órdenes directas a las mesas de tesorería del superconectado supermercado financiero mundial.

¿Quién mueve realmente los mercados? Jean-Claude Trichet y Ben Bernake, al frente, respectivamente, del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal (Fed), marcan las líneas de la política monetaria de Estados Unidos y Europa. Pero el poder ya no está en sus manos. Al margen de la cada vez mayor influencia de los países emergentes – con China y Brasil a la cabeza-,el mundo sigue en manos de los de siempre, los directivos de los hedge funds – fondos de gestión alternativa-y los bancos de inversión, que tratan de sacar partido de las circunstancias para ganar ingentes cantidades de dinero. Los 25 mayores hedge funds del mundo contaban a finales del año pasado con unos activos de 519.700 millones de dólares, cerca de 400.000 millones de euros, según fuentes financieras.

Criticados por unos, que ponen de manifiesto la falta de escrúpulos de sus gestores para beneficiarse de los males ajenos – por ejemplo, con las apuestas bajistas en la renta fija o variable o en las divisas-,son defendidos hasta la extenuación por los valedores del libre mercado. “No son tiburones, pero existe el libre movimiento de capitales y la gente busca oportunidades; no se pueden poner puertas al campo”, dice Borja Durán, asesor financiero de Wealth Solutiones y con una larga trayectoria en el sector.

Sobre el papel, nada que discutir, aunque son muchos los que recuerdan los episodios protagonizados por algunos de los más afamados gestores de lo propio y de lo ajeno. Entre ellos, destaca como ningún otro el inversor estadounidense de origen húngaro George Soros, que es también uno de los mayores filántropos del mundo.

En el ya lejano 1992, Soros se bastó para provocar la salida de la libra del sistema monetario europeo (SME), el esquema de cambios previo al euro. Hoy, Soros dirige desde su rascacielos con vistas al Central Park de Nueva York el Soros Fund Management, uno de los mayores hedge funds del mundo, según la prestigiosa revista Barron´s.

No hay que remontarse tan atrás para encontrar conductas cuando menos discutibles para quienes no se mueven en el terreno de las altas finanzas ni abrazan el pensamiento liberal. The Wall Street Journal contó el pasado mes de febrero con todo lujo de detalles una reunión de gestores de hedge funds celebrada en Nueva York para urdir una estrategia concertada en contra del euro. Se trataba de conducir a la moneda única a la paridad con el billete verde.

Conspiraciones al margen, los ejemplos concretos y reconocidos abundan. John Paulson, probablemente el gestor de fondos más famoso del mundo después de Soros, aumentó considerablemente su fortuna durante el cataclismo financiero del otoño del 2008.

Sus apuestas bajistas con títulos prestados hirieron casi de muerte a la flor y nata del sistema financiero británico: Barclays, Royal Bank of Scotland (RBS) y el Lloyds. Sólo con éste último ganó 280 millones de libras, unos 330 millones de euros, al cambio actual. Entre ese trimestre fatídico y el siguiente, la banca tuvo que ser rescatada.

Las apuestas a la caída de un valor en bolsa consisten en inundar el mercado de títulos de una compañía para provocar un desplome de la acción por el exceso de oferta. Después, cuando la cotización se estabiliza al fondo del abismo, es el momento de cerrar posiciones.

Esta práctica controvertida fue prohibida temporalmente en algunos países durante la crisis, pero hoy es legal en la mayoría de los mercados. Nadie ha pagado un euro por hacerse de oro de esta forma, criticada en España por el Santander, el BBVA y el resto de la banca o por las empresas constructoras e inmobiliarias, dos de los sectores más acosados por los bajistas. Aún así, campan a sus anchas. “Dan liquidez al mercado, que de esta forma es mucho más eficiente; además, al final, el mercado pone a cada uno en su sitio”, dice un empleado de una gestora internacional en Madrid.

En ocasiones, las dudas u opiniones divergentes sobre la actuación de los que están detrás de los grandes movimientos del mercado se disipan. Como en el caso de Goldman Sachs y su responsabilidad en la crisis griega. Aquí no hay defensa posible. Y es que el banco de inversión estadounidense ayudó a Grecia a vestir su contabilidad y disimular de esta forma el problema de la sostenibilidad de las cuentas públicas. Grecia pudo así engañar a la Unión Europea e incorporarse al euro.

El sector financiero ha sido acusado de ser, junto con los bancos centrales y las agencias de rating, el gran responsable de la crisis actual. Los rescates públicos han comprometido millones de dólares y de euros de los contribuyentes a un lado y otro del Atlántico. Y eso también ha tenido consecuencias en los gestores. Algunos, como Vikram Pandit, de Citigroup, quisieron redimir sus pecados con una penitencia pública. El consejero delegado de este banco fijó su sueldo en un dólar anual a principios del 2009 y declaró ante el Congreso que ése sería su salario hasta la vuelta del banco a los beneficios. Lamentablemente, su ejemplo no se popularizó entre sus colegas.

La crisis financiera y el análisis retrospectivo del papel de unos y otros en su génesis y desarrollo ha avivado la disputa clásica sobre la necesidad o no de introducir mayor regulación. El balance de lo ocurrido hasta ahora ha dado más fuerza a los políticos para pasar por encima de los lobbies y apostar por dotar al sistema de nuevas normas.

Pero las reformas son lentas. En la UE, el pleno del Parlamento Europeo aprobó el pasado jueves la directiva que permitirá otorgar a partir del 2015 un pasaporte para operar en toda la UE a los gestores de fondos extranjeros que respeten las normas comunitarias, como pedía Reino Unido. Tras el voto positivo de la Eurocámara, sólo queda el trámite de que los Gobiernos de la UE confirmen su acuerdo con la directiva.

Una vez aprobada, los estados miembros dispondrán de dos años, hasta enero del 2013, para introducir estas normas en sus legislaciones nacionales. La intención de Europa es aumentar el control con exigencias de mayor transparencia y seguridad. Es un paso, insuficiente para los que exigen más regulación, y absurdo para los gestores de fondo. Pero nadie duda de que, en la práctica, pocas cosas van a cambiar.

Lalo Agustina
Publicado en: La Vanguardia

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