Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Buffett, los impuestos, los ricos y el caso de Irlanda


Las contradicciones de un sistema que se cae.El famoso multimillonario y filántropo americano Warren Buffett, al que no se le puede acusar de anticapitalista, pone el dedo en la llaga en un momento clave de la crisis internacional financiera y económica que nos toca vivir.Mientras, en Irlanda se discute el derecho a tener impuestos que son de menos de la mitad de los mismos países que van a rescatar al tigre celta. Buffett dice que los ricos deben pagar más.Warren Buffett, multimillonario, presidente y consejero delegado de Berkshire Hathaway, considera que los ricos deberían pagar “muchos más impuestos” y que los beneficios fiscales aprobados por George W. Bush para las rentas más altas deberían concluir a finales de diciembre. “Creo que los que se encuentran en la parte más alta, gente como yo, debería pagar muchos más impuestos. Lo tenemos mejor de lo que lo hemos tenido nunca” afirmó el multimillonario en una entrevista concedida al programa This week de la televisión estadounidense ABC.Buffett rechazó los argumentos de los republicanos para que no se retiren los recortes en los impuestos a las rentas más altas, porque, en su opinión, se reduciría el crecimiento económico, ya que estos recortes impulsan los negocios y el capitalismo. “Los ricos siempre vamos a decir que nos den más dinero, que luego nosotros gastaremos más y así nuestro gasto se filtrará al resto de las capas sociales”, añade Buffett. Sin embargo, aseguró que esta teoría “no ha funcionado en los últimos diez años”.Fuente: La VanguardiaIrlanda: ¿Debe un país intervenido mantener su estatus de paraíso fiscal?Una empresa paga en Irlanda un impuesto de sociedades del 12,5%. En España es del 30%, en Francia del 34,4% y en Alemania del 30,2%. Los mismos países que van a rescatar al tigre celta sufren una competencia que no puede ser más desleal, pero el remedio puede ser peor que la enfermedad.Irlanda tiene claras sus prioridades. Y la número uno, sino la única, es la de mantener un impuesto de sociedades del 12,5% sin parangón en Europa. Perderlo le haría perder el único hecho diferencial que le puede permitir poner en pie una economía rendida que no ha tenido más remedio que recurrir a papá Bruselas.La ayuda de la Unión Europea y de dos países que no comparten la moneda única como Suecia y Reino Unido será de al menos 100.000 millones de euros, por encima de las previsiones más optimistas que aseguraban que no superaría los 80.000 millones. A cambio, Irlanda se compromete a reformar su quebrado sector financiero, que es el origen de su caída en picado.Pero el segundo país –tras Grecia- que ha requerido ayudas internacionales para sobrevivir se resiste como gato panza arriba a elevar su impuesto de sociedades, el más bajo de la Eurozona. ¿Por qué? El 12,5% que pagan las empresas por desarrollar sus negocios en el país ha sido, junto a la burbuja inmobiliaria, la clave de lo que se dio en llamar el milagro irlandés.Un país de habla inglesa, de la máxima seguridad jurídica y situado a tiro de piedra del Reino Unido en el que se paga menos de la mitad que en el resto de Europa –la media de la OCDE es del 25,94%- ha sido y sigue siendo todo un chollo. Al calor de este 12,5%, Irlanda ha acogido a muchos de los hedge funds –fondos de inversión de alto riesgo-, multinacionales y un sinfín de grupos de tecnología que desembarcaron el país en la primera década del siglo.No es extraño que el tigre celta esté dispuesto a perder los bigotes y las pezuñas –reformará todo su sistema financiero y ha aceptado recortes sociales y subidas de impuestos, entre otras cosas- pero no a renunciar a ese colmillo llamado impuesto de sociedades más bajo de la UE sin el que se enfrenta a la amenaza de una huida en masa de quienes todavía gozan del paraíso inmobiliario perfecto.¿Es sostenible que Irlanda mantenga el 12,5%? No lo parece. Es como si un banco intervenido por el Estado y salvado gracias a las ayudas públicas, compitiera de igual a igual con el resto del sector ofreciendo depósitos o hipotecas tan atractivos como el resto.De momento, las dos locomotoras europeas, Francia y Alemania, ya han expresado en voz alta que el impuesto de sociedades debe crecer, pero no lo han impuesto como condición a la hora de pactar el rescate para no agitar más el cóctel de al incertidumbre. Por lo tanto, queda por ver quó contraprestación de más ofrece Irlanda a sus socios comunitarios para mantener la tasa en los niveles actuales.Pero el cerco se estrecha. Ayer mismo, al ser preguntado por si una de las condiciones que se impondrá a Irlanda para acceder a la ayuda será que aumente su impuesto de sociedades del 12,5%, el portavoz de Asuntos Económicos de la UE, Amadeu Altafaj ha dicho que la decisión corresponde al Gobierno de Dublín. Pero ha resaltado que “en las actuales, circunstancias es probable que Irlanda deje de ser un país de impuestos bajos”.Todo una aviso para los navegantes de un país de apenas 70.000 kilómetros cuadrados con más de 300.000 viviendas vacías y un sector financiero que se ha de reflotar desde cero. Una nación que tiene que convencer a Europa de que debe mantener un impuesto de sociedades que es un caso flagrante de competencia desleal. Bruselas debe hacer encaje de bolillos: resolver una injusticia puede lastrar de manera decisiva el futuro del muy venido a menos tigre celta.Fuente: lainformación.com

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