Sábado 01 de Octubre del 2016
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Las editoriales se lanzan a la red social


Un libro quiere ser tu amigo.Las editoriales españolas se han lanzado a la red social. De cabeza y a veces algo atolondradamente, pero ahí están. Cada vez hay más libros que se promocionan en Facebook, Twitter, Tuenti o directamente en blogs y páginas web. Y los lectores se organizan, agrupándose entre ellos para comentar y recomendar libros.Para el editor Jan Martí, de Blackie Books, “ahora son básicamente tus amigos de la red social los que te recomiendan lecturas”. Han nacido, pues, unos nuevos prescriptores, que Arantxa Mellado, directora de Ediciona. com, describe: “La figura del lector con gran poder de seguimiento es una clara novedad.Cobra una importancia que antes no tenía, pues el lector era un mero comprador mientras que hoy prescribe a otros lo que han de leer, como hacen el crítico o el librero”.Pablo Gavilán, de Entrelectores. com, afirma que redes sociales como la suya “son lo mismo que los antiguos clubs de lectura”. Su importancia es cada vez mayor, sobre todo en España, segundo país del mundo que más usa las redes sociales, tras Brasil. Cada día, diez millones de españoles abren Facebook. Y muchos de ellos leen libros.”El cambio es radical – apunta Alberto Vicente, del blog Anatonomiadelaedicion. com-porque hasta ahora el distribuidor, que colocaba los libros en los puntos de venta, era básico. Sólo los grandes sellos, que pueden pagarse un buen servicio, llegaban a todo tipo de lectores. Pero ahora es el editor el que coloca sus productos directamente en la red, y eso da igualdad de condiciones a los pequeños con los grandes”.La crisis ha hecho reducir los presupuestos de marketing en muchas editoriales, que ven con agrado la eclosión de soluciones menos caras para promocionar sus títulos, como admite Matilde Sanz, del Grupo Santillana, quien matiza que “todos estamos tanteando”.Un informe de Alberto Vicente y Silvano Gozzer concluye que el uso de las editoriales de Facebook en España “es todavía muy reducido”, pues un 46% de ellas aún no tenían, a mediados de año, una estrategia al respecto. Las que mejor aprovechaban el medio eran la barcelonesa Blackie Books, la especializada en oposiciones MAD y Libros del Zorro Rojo, que edita libros ilustrados. En Twitter, menos usado pero con un gran futuro por su rapidez, destacan Gestión 2000 y Bubok. Y en número de fans en ambas redes, el grupo Random House se lleva la palma, con su página Megustaleer.Jan Martí, editor de Blackie Books y miembro del grupo musical Mendetz, cuenta: “Como músicos nos hicimos conocidos porque regalábamos nuestra música a los asistentes a los conciertos, nos parecía algo normal darles un CD. Qué menos, porque la música ya forma parte de lo gratuito. Algo de esa filosofía deberíamos trasladar al libro, un mundo en que el libro objeto, bien editado, es como el concierto, una experiencia por la que vale la pena pagar, mientras que el resto de elementos, incluidos los e-books, deberían tender a la gratuidad”. Al montar la editorial, Martí se creó “una identidad falsa en Facebook, Sam Cedarro, y empecé a hacerme amigos del sector del libro, llegué a tener más de 2.000, a los que luego les comuniqué que nacía Blackie. Para mí, Facebook es como compartir el tiramisú con un amigo: si no sé cómo titular un libro o si no sé qué decir en una conferencia, comparto esa inquietud y la gente me contesta. Incluso nos corrigen erratas, con lo que la cuarta edición de Cosas que los nietos deberían saber,de Mark Oliver Everett, ya nos ha quedado muy bien”. La interactividad y el contacto directo lector-editor es, justamente, el gran aliciente de estas webs, que organizan concursos, ofrecen avances editoriales y permiten participar en el proceso editor. Antes de la era Facebook, una pequeña editorial como Blackie Books hubiera tardado años en hacerse tan visible.Por eso hay autores que también se han apuntado. Arturo Pérez-Reverte se ha montado una comunicación directa con sus lectores, más allá de la editorial que lo publica. Su Twitter sobrepasa los 20.000 seguidores y en él coloca sus artículos, responde a todos sus fans, por peregrina que parezca la cuestión, anota cosas que está haciendo e incluso cuenta chistes. El Nobel Mario Vargas Llosa también envía habitualmente tweets, pero algo más fríos. Y son los fans, los lectores, los que han creado las páginas en Facebook de Javier Marías, Gabriel García Márquez o Almudena Grandes, entre muchos otros. El usuario que se convierte en community manager es algo habitual. Matilde Sanz, de Santillana, revela que “con la serie Crepúsculo hemos permitido que fueran los usuarios más activos los quecoordinaran la interlocución”. Muchas editoriales ya contratan community managers,los encargados de moderar y animar los debates.Twitter, por su parte, con sus mensajes breves (140 caracteres) se ha convertido en vía de publicación de cuentos y novelas. Lo han utilizado así Stephen King o Neil Gaiman y, en España, Jordi Cervera, que publicó Serial chicken coincidiendo con la celebración del festival BCNegra.Pablo Gavilán rebate la extendida creencia de que en la red no se conoce la incidencia real de una acción: “A diferencia de una valla publicitaria en la calle – dice-,que no se sabe quién la ha visto, existen estadísticas de las visitas en internet”. La próxima frontera será cuando redes como Facebook introduzcan la posibilidad de comprar.Los expertos piden desconfiar de las editoriales que quieren ser nuestros amigos como si se tratara de un perfil personal. El formato de página de empresa es el que garantiza el respeto a la privacidad, entre otras cosas. Alberto Vicente apunta también que muchas empresas cambian de nombre al entrar en las redes porque “estar en Facebook con la marca Random House Mondadori es muy complicado, no genera identificación, no es algo que nadie llevaría inscrito en una camiseta. Por eso se llama Megustaleer. Otro fenómeno es la importancia de Anagrama o Tusquets, que a pesar de que prácticamente no ofrecen nada en las redes tienen gran número de seguidores”.Anna Portabella, editora de Edhasa, cuenta que, además de su página, “tenemos blogs de algunos autores, de algunas series, de algún título concreto y de fenómenos como El club de las perezosas”.Para Portabella, un reflejo de la importancia de los blogs literarios es que “ya enviamos las novedades que publicamos no solamente a los críticos y periodistas de los medios tradicionales, sino a los bloggers de referencia. Mucha gente no lee los suplementos literarios pero sí se conecta a las webs especializadas, por ejemplo en literatura histórica o romántica”. Las redes, además, permiten colgar vídeos – ha nacido el género del videoclip o tráiler literario-o cortes de audio. Un nuevo mundo que crece día a día.Xavi AyénPublicado en: La Vanguardia

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