Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Europa encarna la esperanza de una vida mejor


Dos contornos de Europa.Europa presenta contornos más o menos bellos en función de dónde se halla ubicado el observador de su paisaje, según se apreció ayer tarde en una mesa redonda sobre el futuro del continente celebrada en el encuentro interreligioso por la paz de la Comunidad de San Egidio. Jordi Pujol, ex presidente de la Generalitat y europeísta de pro, alertó de “una cierta falta de autoestima europea”, producto quizá de un abandono de su propia identidad. También “en el mundo baja la cotización de los valores europeos”, lamentó el ex president. Esos valores se sustentan, recordó, en una identidad basada en la tradición judeocristiana, el legado grecolatino y la Ilustración.A su lado, Filip Vujanovic, presidente de la república de Montenegro, país independiente desde el 2006 que aspira a ingresar en la UE, habló menos de peligros y más de esperanzas. Vujanovic proclamó “la modernización de Montenegro según estándares europeos”, y afirmó que esperan recibir pronto el estatus de país candidato a convertirse en Estado miembro. Llamó entonces a Europa a no olvidar dos cosas: “que nació también de la aportación de Oriente Medio y del Mediterráneo, y que debe mucho a la contribución de Estados Unidos durante el siglo XX”. Y recordó a los países de la Europa occidental y central, con quienes Montenegro quiere compartir toma de decisiones en Bruselas, que gracias a que “las gentes de los Balcanes defendieron durante siglos el flanco sudoriental, pudo el resto de Europa desarrollarse”. Vio llegada la hora de recibir una compensación histórica.”Europa encarna la esperanza de una vida mejor”, había afirmado al inicio la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo, que presidió el coloquio, como había presidido el domingo la apertura de esta cumbre interreligiosa que reúne hasta hoy a unos 200 líderes religiosos, políticos e intelectuales de todo el mundo. Pujol se mostró de acuerdo con la gran duquesa en que “el modelo social europeo, que ha combinado la capacidad de crear riqueza y de distribuirla, agrada en el mundo”.Sin embargo, el ex president Pujol citó dos amenazas: la pérdida de peso político y económico de Europa en el mundo, y “la pérdida de convicción en los propios valores”, lo cual juzgó nocivo porque “un futuro con menos Europa sería negativo también para el resto del mundo”. Y arguyó que sin conocimiento y conciencia de la propia identidad, el diálogo intercultural e interreligioso no funcionan; “sólo se aporta al diálogo frivolidad y superficialidad”.Fuente: La Vanguardia

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