Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Edificios para el futuro en Iberoamérica


Carrasco, bienal de arquitectura

Las mejores construcciones en Iberoamérica se exhiben en Medellín.
La Bienal Iberoamericana, celebrada en la ciudad colombiana, ha concretado en 35 obras la mejor arquitectura construida recientemente en los países de habla hispana y portuguesa.
A diferencia de la Bienal de Venecia, donde abundan las instalaciones de acento artístico o prospectivo, la Bienal Iberoamericana, celebrada la semana pasada en Medellín (Colombia), ha concretado en 35 obras la mejor arquitectura construida recientemente en los países de habla hispana y portuguesa.
Esta VII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU), impulsada por el Ministerio de Vivienda español, ha contado con 4.800 inscritos y se ha desarrollado bajo el lema “Arquitectura para la integración ciudadana”. Pero, a juzgar por las obras expuestas, los mejores nuevos edificios de Iberoamérica obedecen a criterios muy diversos, que abarcan desde lo gestual o icónico hasta lo vernáculo, pasando por lo social. Carlos Jiménez, arquitecto costarricense afincado en Texas y portavoz de los jurados que seleccionaron las obras, destaca la “variedad y riqueza” de los edificios elegidos, que a su modo de ver configuran un “exquisito panorama”. Lo que sigue es un rápido recorrido por dicho panorama.

Lo más gestual.
Los países de Sudamérica no han sufrido, como Europa, la fiebre de la arquitectura icónica. Pero, en ocasiones, no le hacen ascos a lo gestual. Verbigracia, el aeropuerto de Carrasco, en Montevideo, obra de Rafael Viñoly, con su cubierta tecnológica, suavemente curvada, en la que resuenan ecos de Dieste o de Saarinen. (Más discreta es la T2 del aeropuerto de México DF, de Serrano/ García/ Serrano/ Sánchez, con su hormigón blanco, perforado y luminoso). O el hospital Sarah en Río de Janeiro, de Da Gama Filgueiras, con su grácil cubierta ondulada y su punto niemeyeriano.

En el espacio y el tiempo.
A menudo, la prioridad de los arquitectos aquí distinguidos pasa por integrar sus obras en el espacio y el tiempo que las acoge. Algunas, de modo decidido, como la Casa Pachacamac, cerca de Lima (Perú), de Longhi, que se somete a la topografía de una colina. Otras con mayor sutileza, como la Integración del Tram en Alicante, de Urzuela y De Miguel, en una antigua zona de canteras. O como la feliz inserción del Centro de Tecnificación efectuada por Sánchez García frente al hermoso embalse Gabriel y Galán, en la provincia de Cáceres, con su edificio con forma de anillo que parece levitar sobre el suelo. O la vivienda familiar de Cotelo/ Vargas en una antigua fábrica de curtidos de Santiago de Compostela, donde dialogan armoniosamente los materiales del pasado y los del presente.

Las viviendas más singulares.
El contexto tropical propicia casas en las que la relación con la naturaleza resulta determinante. Es el caso de la Casa en Ubatuba (Brasil), de SPBR/ Bucci, literalmente colgada sobre dos pilares (o troncos), en medio de un frondoso bosque, entre cuyas copas asoma ante la playa. Oel de la Casa Kiké, de Gianni Botsford Architects, en Costa Rica, con sus dos cuerpos trapezoidales de madera y su bella estantería estructural. O, en una escala superior, el del Centro Burle Marx en Inhotim (Minas Gerais), de Brasil/ Zasnicoff.

Las más sociales.
El conjunto de 70 viviendas “progresivas” (es decir, con la “mitad difícil” hecha, pero cuya construcción debe terminar el usuario), levantado por Elemental, el estudio del chileno Alejandro Aravena, en Monterrey (México), es ya un paradigma de la nueva vivienda social. A su lado, figuran obras como la Box House de Yuri Vital en Sao Paulo, que aporta una revisión formal de esta tipología.

Lo más combativo.
Debido a la dureza del medio en el que se inserta, la arquitectura intenta a veces crear refugios desde los que relacionarse con el exterior. Algunos arquitectos se crecen ante estas dificultades. El colombiano Giancarlo Mazzanti lo ha hecho en el Jardín Infantil El Porvenir, en Bogotá: seis cubos dispuestos libremente, formando patios temáticos, y rodeados por una celosía circular, estructural, que separa a los escolares de un barrio hostil sin perderlo de vista. Algo similar hacen, salvando las distancias, los barceloneses Emiliano López y Mónica Rivera con su hotel Aire de Bárdenas en Tudela, otra colección de cubos, dispuestos frente a un paisaje barrido por el cierzo. O los madrileños de estudio. entresitio con su centro de salud de San Blas, en Madrid, una fortaleza de hormigón de acogedores interiores.

Lo más vernáculo.
Hay también miradas hacia atrás, hacia lo artesanal y lo vernáculo. Así lo atestigua la selección del boliviano Plan de Mejoramiento de Viviendas, aplicado en la zona de Gran Chiquitania para protegerse de modelos constructivos externos. O la Escuela Nueva Esperanza en El Cabuya (Ecuador), de Barragán/ Gangotena, una estructura de madera techada con paja, varada a pie de playa como una barca en la que los escolares navegarán por mares de conocimiento.

Lo más libre.
Las propuestas más libres, formalmente más innovadoras, proceden de España. Entre ellas, el Plasticstudio de Selgas/ Cano en Madrid, un cuerpo transparente, semienterrado bajo los árboles; la montañosa y blanca sede del Grupo Azahar en Castellón, obra de Ferrater/ Ayala, y el delicado trabajo de cubrición de la Villa romana La Olmeda y sus espléndidos mosaicos, en Pedrosa de la Vega (Palencia), realizado por De Paredes y Pedrosa.

Lo más esencial.
En ocasiones, la prioridad del arquitecto es la intervención mínima, lo esencial, aquello que apela más al espíritu que a la materia. Es el caso, pese a su contundencia, de la Estación Biológica del Garducho en Mourao (Portugal), donde Ventura Trindade aprovechó edificios preexistentes como peana de un nuevo paralepípedo, merecedor del FAD 2009. Ode la Capilla del Retiro, de Undurraga, en el Valle de los Andes de Chile, semihundida pero en contacto con el exterior, cubierta por una estructura de hormigón que parece flotar.

El maestro.
Hemos citado hasta aquí parte de las 35 obras seleccionadas (en www. biaumedellin2010. com están todas). Terminaremos con la obra del maestro portugués ÁlvaroSiza-Vieira: el Museo IberêCamargo en Porto Alegre (Brasil), con sus pasarelas exteriores e interiores, que le confieren un singular dinamismo… Y dentro de dos años, en la VIII Bienal, que se hará en Cádiz, más.

Foto: El nuevo edificio del Aeropuerto Internacional de Carrasco, Uruguay.

Llátzer Moix
Publicado en: La Vanguardia

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