Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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El hijo de Brasil


Lula, “Había una vez un niño muy pobre…”.Retrato del hombre y líder popular antes que del presidente, la película más cara de la historia del cine brasileño se estrena aquí a una semana de las elecciones generales en el país vecino. Luiz Carlos Barreto, mentor de El hijo de Brasil , contó a LN R mucho más sobre esta historia, que podría empezar como un cuento de hadas.Acostumbrado a recorrer el mundo desde los años 50, primero como periodista de la revista O Cruzeiro y luego como productor cinematográfico, al empresario Luiz Carlos Barreto siempre le preguntaban, en sus viajes, por el carnaval de Río de Janeiro, las garotas de Ipanema, Pelé, Garrincha, Niemeyer y Senna; las postales más conocidas de Brasil en el exterior. Nunca nadie se interesaba por la política de su país…, hasta el año 2002, cuando Luiz Inácio Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales.”Era impresionante; los porteros de los hoteles, los taxistas, los empresarios y hasta las figuras artísticas comenzaron a preguntarme mucho sobre él. Fue entonces cuando me di cuenta de que sabía muy poco de su historia personal; conocía su carrera política como líder sindical que había luchado contra la dictadura, pero no sabía mucho del hombre detrás de esa historia”, cuenta Barreto, de 82 años, a LNR, en una entrevista para conocer los orígenes de la película Lula, el hijo del Brasil, que él produjo, su hijo Fábio dirigió, y que se convirtió en el film más caro de la historia de Brasil.La película está basada en el libro homónimo de la socióloga Denise Paraná, quien había sido asistente de Lula cuándo éste comandaba el Sindicato de Metalúrgicos. A Barreto le recomendó leer el libro su amigo y ex periodista Gilberto Carvalho, hoy secretario privado del presidente de Brasil. Cuenta los orígenes de Lula hasta que es elegido mandatario, y la fuerte relación que lo unía a su madre, Eurídice Ferreira de Melo, familiarmente conocida como “Dona Lindu”. La veterana actriz Gloria Pires interpreta a la madre, y el novato Rui Ricardo Dias hace el papel de Lula.En el amplio departamento de Barreto frente al parque Guinle, en el barrio carioca de Laranjeiras, se respira cine. Decenas de fotos con actores y directores, locales e internacionales, descansan sobre un gran piano de cola en medio de living. Libros sobre la historia del séptimo arte, guiones y cientos de DVD inundan la biblioteca de quien es considerado uno de los mayores productores de cine de Brasil, detrás de títulos que marcaron época, como Qué sabroso era mi francés (1971), de Nelson Pereira dos Santos; Doña Flor y sus dos maridos (1976), dirigida por su otro hijo, Bruno (la película brasileña más exitosa de todos los tiempos); Bye Bye Brazil (1979), de Carlos Diegues, y las nominadas a premios Oscar como Mejor Película Extranjera El cuarteto (1995) y Cuatro días en septiembre (1997), dirigidas por Fábio y Bruno Barreto, respectivamente.A un lado del gran ventanal con espectaculares vistas al Pan de Azúcar, una fotografía de Lula con Carlos y Fábio Barreto ocupa un lugar especial. Con cierta melancolía, Barreto la muestra y recuerda que fue tomada justo después de finalizar el rodaje, que los llevó desde las humildes tierras de Pernambuco donde Lula nació hasta el cinturón industrial de San Pablo, donde se volvió líder de los metalúrgicos primero y luego del Partido de los Trabajadores (PT).Poco después de que aquella imagen tripartita fuera registrada, la noche del 19 de diciembre del año pasado, Fábio Barreto sufrió un accidente automovilístico en el barrio de Botafogo que lo dejó en coma hasta ahora. “Está mejor, con sus neuronas recuperando la actividad poco a poco. Entra y sale de su estado de inconsciencia todo el tiempo”, explica su padre.En medio del drama familiar, frente a la crítica de los medios que acusaban a los Barreto de haber hecho propaganda del gobierno y con la gran expectativa de los distribuidores, Lula, el hijo del Brasil se estrenó en su tierra el 1° de enero de este año. La reacción del público fue decepcionante. Si bien se esperaba que la vieran entre 3 y 7 millones de personas, en los cines tuvo 1,1 millón de espectadores.”La película fue víctima de muchos errores nuestros. El 80% de los errores comerciales nos pertenecen, y el otro 20% los atribuyo a la politización que hicieron los medios”, explica Barreto.Entre las equivocaciones que reconoce como propias, señala como la más importante la fecha de estreno, porque el film tuvo que competir con la arrasadora Avatar, de James Cameron. Y, encima, en plenas vacaciones, cuando todos prefieren ir a ver comedias o películas de acción, o acompañan a sus niños en plan de aventuras . Pero la cobertura de los medios aportó otro tanto al “fracaso”.”Hubo una clara intención para caracterizar la película como un panfleto propagandístico. Creo que si hubiésemos lanzado el film en enero próximo, con Lula ya fuera de la presidencia, la historia hubiera sido bien distinta.”-¿No se les había ocurrido que sería politizada, sobre todo en un contexto de precampaña, cuando Lula buscaba promocionar a su ex jefa de Gabinete, Dilma Rousseff, como candidata a sucederlo?-Muchos amigos y socios me dijeron de esperar, pero yo no tengo el vicio latino de homenajear sólo a los muertos. No quería esperar a que Lula se muriera o dejase el poder; Lula siempre tendrá poder, aun cuando muerto, como sucede con Getúlio Vargas o con Perón. En verdad, la película es la historia de una madre. Lula no es ni marxista ni leninista; no tiene una ideología específica. Su ideología de vida viene de su madre; el film está marcado por frases de filosofía popular de ella, una analfabeta, y cómo lo empujó a avanzar, a ser mejor. Es una historia clásica de superación humana. Podría haber empezado como cualquier cuento de hadas… “Había una vez un niño muy pobre…”. Pero no es una biografía, es un retrato de sólo una parte de su vida. Terminamos la trama justo cuando murió su madre y agregamos el epílogo de cuando él fue elegido presidente para darle mayor contexto.-¿No cree que si aún está en ejercicio de cierta manera rinde culto al presidente?-La película no tiene ninguna intención de glorificar a Lula; lo muestra como un ser humano, con los defectos y virtudes de cualquiera. El mismo dice en una parte que lo que tiene de bueno se lo debe a su madre y lo malo, a su padre. Lo que mostramos en la película no es más que un 10% de las maldades que su padre hizo. Es más, en un momento, de niño, casi lo mató con un golpe de remo. La familia, los hermanos, nos ayudaron mucho desde el punto de vista del archivo. Y con Lula tuvimos un encuentro para despejar algunas dudas que sólo él podía confirmar o negar.-Aunque la película no recibió apoyo financiero del Estado, se le criticó mucho la megaproducción que resultó y que la mayoría de los sponsors estuvieran ligados al gobierno a través de contratos, como Volkswagen, Odebrecht, Grendene…-La composición financiera para la filmación costó 12 millones de reales (unos 7 millones de dólares), de los cuales la mayoría fue de socios cinematográficos. Globo Filmes puso 1,5 millones; Europafilms aportó 2,5 millones; y nosotros, los Barreto, pusimos 4 millones gracias a un préstamo bancario. El resto del dinero vino de los sponsors, en muchos casos a través de la colocación de productos, y otros patrocinadores facilitaron instalaciones para filmar. Siempre encaramos nuestros proyectos pensando en hacer la película con todos los recursos técnicos y artísticos para tener un producto competitivo y en función de las historias, no en hacer una película de producción exhibicionista.-¿Cuál fue la reacción de Lula al ver el film?-Quedó muy emocionado. Cuando terminó, no tenía voz para hablar. Para él f
ue como una sesión de psicoanálisis ilustrado.Hoy, con “Lula, el hijo del Brasil” ya en alquiler y a la venta en copias piratas, se cree que la han visto unos 5 millones de brasileños. Han ayudado mucho los líderes sindicalistas del interior y todo el aparato del Partido de los Trabajadores, que la muestran sobre camiones en plazas de pueblos, al aire libre.En tanto, los productores están en negociaciones con Globo y otras cadenas de televisión para transformar el guión original en una miniserie. Dependerá cómo quede el ambiente político tras las elecciones generales del 3 de octubre.Por lo pronto, la cinta comenzó a estrenarse comercialmente fuera de Brasil, con la Argentina como trampolín, ya que Costa Films, de Eduardo Costantini (h.), es uno de los coproductores y tiene a su cargo la distribución para América latina.”Mi expectativa con el estreno en la Argentina es de una buena recepción inicial de los formadores de opinión, porque no existe la pasión política que hubo aquí y los argentinos tienen una buena imagen de Lula en todas las clases sociales, según he podido constatar por mis visitas. Estoy seguro de que será mejor entendida que aquí”, destaca Barreto.En los Estados Unidos recién se estrenará en febrero próximo, pero el presidente Barack Obama ya pidió verla. Y Barreto le envió una copia subtitulada a través de la embajada en Brasil. “No sé si ya la vio. Creo que su historia es tanto o más interesante que la de Lula”.Fuente: La Nación

1 comentario

  1. Visit Brazil Responder

    El estado de nacimiento de Lula, Pernambuco, es de verdad muy bonito, un destino hermoso en Brasil. Confiera estos enlaces: http://tinyurl.com/3y4yxmf http://tinyurl.com/37w5b5f

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