Lunes 26 de Septiembre del 2016
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Promover las finanzas éticas


“Dejé la multinacional para dedicarme a la cooperación”.
Entrevista a Víctor Maeso, de 38 años, que se dedica por completo a la ONG Setem, que divulga las bondades de la banca ética, desde el 2007.
Víctor Maeso se compró una acción del Banco Santander para poder asistir a las juntas de accionistas de la entidad, providencial plataforma para difundir su mensaje y denunciar ante un poderoso auditorio el impacto en los países pobres de ciertas operaciones financieras. Maeso, ingeniero industrial de 38 años, abandonó su cómodo y bien retribuido puesto de jefe de proyectos de una multinacional de la automoción para dedicarse a la cooperación al desarrollo con Setem, ONG nacida en 1968 para concienciar a la sociedad de las abismales diferencias entre el norte y el sur.
Una de sus misiones es promover las finanzas éticas, y qué mejor manera de hacer oír su voz que participando en las juntas de accionistas de los grandes bancos.
“Setem investiga las inversiones que crean desigualdades con los países del sur. En el 2008 acusamos al Santander por participar en un proyecto para construir una gran presa en el río Madeira de la Amazonia brasileña. Primero, no nos hacían ni caso, ni nos contestaban, y acudimos a una junta de accionistas con un representante de los afectados, Luis Novoa, que tomó la palabra y explicó el impacto de esta obra. El propio Botín nos prometió una reunión; esa junta desencadenó que tuviéramos un interlocutor en el Santander y que el proyecto se pusiera sobre la mesa”, relata Víctor.

Rastrear las operaciones de las entidades financieras y divulgar las bondades de la banca ética ocupa gran parte del tiempo de este ingeniero dedicado full time a Setem desde el 2007. El paso del mundo empresarial al de la cooperación fue progresivo. “Estudiar Ingeniería no fue algo vocacional; lo hice porque se me daban bien las matemáticas y me dijeron que tenía el perfil ideal para esta carrera y así tener una salida laboral asegurada”. Hizo el Erasmus en Italia y acabó Ingeniería sin demasiado entusiasmo. Ya contratado por la multinacional, sufría porque no acababa de identificarse con los objetivos de esta empresa. Era una época de vacilaciones, “no sabía muy bien hacia dónde debía ir, pero ya sentía el impulso de colaborar con los países pobres y me fui un mes a Managua con Setem”. Una de las iniciativas de Setem son los campos de solidaridad, en África, Asia y América Latina, pensados para que los jóvenes tomen conciencia de la cruda realidad del sur y vean el trabajo que las ONG locales realizan para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Víctor viajó en el verano del 2003 al campo de Las Ollas Comunales, un conjunto de comedores en los que se alimenta a niños desnutridos de un barrio muy pobre de la capital de Nicaragua. “Me gustó el enfoque de Setem, que no consiste en dar dinero sino en enviar a jóvenes, en este caso a Nicaragua, para que a la vuelta sean altavoces de lo que pasa allí”.

A partir de esta primera experiencia fue implicándose cada vez más con las oficinas de Setem de Manresa y de Barcelona: al año siguiente, regresó a Managua como coordinador del mismo campo y tomó la decisión de pasar página y “abandonar la multinacional para dedicarme a la cooperación”. “Estar en una compañía del mundo de la automoción no me motivaba, para mí era inasumible trabajar para el sector del petróleo. Se lo dije a mi jefe y me entendió, aunque ideológicamente estábamos en las antípodas”.

Nada más dejar su empleo se fue a India para ver cómo funcionaba la relación entre Setem y las organizaciones locales. El siguiente paso fue apuntarse a un posgrado sobre Desarrollo Internacional para en el 2007 entrar en la plantilla de Setem, donde ahora se ocupa del área de finanzas éticas y de la coordinación de los voluntarios de las diferentes oficinas de España.

“El cambio es irreversible: no regresaré al sector de la automoción ni a una multinacional. Sé que no seguiré toda la vida en Setem, esta es una etapa, pero si vuelvo a la ingeniería será en una empresa pequeña, sostenible y con principios éticos”, cuenta Víctor en la sede de Setem del Raval barcelonés.

Ahora, está coordinando un estudio sobre las cajas de ahorro que forma parte de un proyecto más amplio sobre la relación de las entidades financieras con el desarrollo sostenible en el sur, subvencionado por la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament.

– ¿Cómo finalizó la historia con el Banco Santander?

– Luis Novoa, el representante de los afectados por la presa, habló en la junta de accionistas de irregularidades en los estudios ambientales y en la concesión de licencias. El Banco Santander fue vendiendo todas sus participaciones en la empresa promotora de las obras. Pero, por otro lado, sigue financiando el proyecto.

Rosa M. Bosch
Publicado en: La Vanguardia

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