Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Plantas solares en el desierto


Paneles solares en el Sáhara, una idea que electriza a Europa.El físico alemán Gerhard Knies cree haber encontrado, en el desierto del Sáhara, la respuesta a las necesidades energéticas de largo plazo de Europa.El quijotesco plan de Knies consiste en construir decenas de plantas solares a lo largo del desierto del norte de África e instalar miles de kilómetros de cableado eléctrico en el fondo del Mar Mediterráneo para dirigir la electricidad producida a Europa.El físico asegura que el plan podría suplir 15% de la energía que el continente consume para 2050 a un costo estimado de 400.000 millones de euros (US$529.000 millones), una cifra que supera los Productos Internos Brutos combinados de Argelia, Egipto, Libia, Marruecos y Túnez.”Veo una respuesta, así que el problema está solucionado”, afirma el científico de 73 años. “Ahora, implementarla es otra cosa”.Lo que distingue al plan de Knies de un mero sueño idealista es el respaldo nominal de algunas de las corporaciones más grandes de Europa. A mediados del año pasado, Munich Re, Siemens AG, Deutsche Bank y otras nueve compañías en su mayoría alemanas formaron un consorcio llamado Desertec Industrial Initiative, con el fin de promocionar el plan de energía alternativa.Por ahora, cada empresa está contribuyendo 150.000 euros anuales a Desertec, lo suficiente para abrir una oficina y cubrir el sueldo de un presidente ejecutivo en busca de otros patrocinadores.”En los próximos dos años sabremos exactamente qué regulaciones necesitamos y qué volumen de inversión”, sostiene el presidente ejecutivo de Siemens, Peter Loschner. Para arrancar, Munich Re está dispuesta a invertir hasta 2.000 millones de euros en Desertec, según Peter Hoppe, quien dirige la división de investigación de riesgo de Munich Re.A medida que Europa busca dejar de depender del gas natural ruso y el petróleo del Golfo Pérsico, existen muchas preguntas sobre si la ruta más sabia hacia la seguridad energética es a través de la inversión de millones de dólares en desiertos extranjeros.Los escépticos señalan un mapa de los lugares donde Desertec propone instalar plantas eléctricas, desde Marruecos hasta Egipto, pasando por el Mediterráneo hasta llegar a Turquía. Además de dictaduras y zonas de guerra, la ruta atraviesa regímenes que protegen mucho sus recursos, como Libia, lo que podría desalentar la inversión, sostiene Samuel Ciszuk, un analista de IHS Global Insight, en Londres.Por su parte, Hermann Scheer, un parlamentario alemán y presidente de Eurosolar, un grupo sin fines de lucro que promueve la energía renovable, tiene una letanía de razones para ser escéptico sobre Desertec, empezando por su tecnología. Desertec propone que las plantas térmicas solares usen espejos para concentrar la luz del sol y crear vapor que ponga en marcha turbinas que generarían electricidad. La mayoría requiere agua para los procesos de condensación y enfriamiento, un recurso escaso en el Sáhara.Los que respaldan el plan de Desertec dicen que las plantas podrían construirse cerca del mar e incorporar sistemas de desalinización para generar agua fresca, aunque los analistas creen que eso podría ser engorroso.Mientras tanto, expertos creen que la iniciativa de Desertec podría dar pie a proyectos más pequeños cerca de ciudades como El Cairo, donde la demanda de electricidad es abrumadora. Algunas plantas solares o eólicas en África podrían conectarse con Europa.Fuente: WSJ Américas

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