Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Si no soy optimista, ¿cómo voy a adoptar una actitud optimista?


Las actitudes.
opinión de José Antonio Marina

Hace años descubrí que en el diccionario de todas las lenguas yace oculta una profunda sabiduría acerca de los sentimientos. Dediqué a exponerla en unos trabajos que ahora me parecen megalómanos, y que se plasmaron en el Diccionario de los sentimientos,un libro que afortunadamente continúa reeditándose.
Ahora pienso que, a pesar de mi megalomanía, me quedé corto, porque debería haber investigado la psicología entera guardada en el léxico. Las maravillas del lenguaje siempre nos exceden. En lo que se refiere al mundo exterior, no es de fiar.

Seguimos diciendo que el Sol sale por el este, y se pone por el oeste, cuando todos sabemos que no es el Sol el que se mueve, sino la Tierra. Usamos expresiones contradictorias como decir que “Nadie ha llamado a la puerta”, como si nadie fuera una persona. Por cierto, en la edad media algún teólogo, basándose en la Escritura – en frases como “Nadie es mayor que Dios”, “Nadie es mejor que Dios”, etcétera-, afirmó que había un superdios llamado Nadie. Sin embargo, al hablar de nosotros mismos, el lenguaje expresa una experiencia inmediata, compartida, muy perspicaz, imbatible. Hoy voy a ponerles un ejemplo. La palabra actitud.¿Qué imagen da de nuestro dinamismo mental? Piénsenlo, porque sobre esto saben lo mismo que yo, es decir, lo que significa la palabra y las formas y situaciones en que la empleamos.

Me parece un fenómeno psicológico de gran interés que, hasta donde llego, la psicología no estudia. No sé dónde situar lo que designa. Tal vez puedan ayudarme. Una cosa es decir “tiene una personalidad agresiva” y otras “adoptó una actitud agresiva”. Aquella es un rasgo de carácter, y esta es una postura, algo que consideramos voluntario. El diccionario nos dice que actitud es una manera de estar alguien dispuesto a comportarse u obrar. Y se compone con verbos como adoptar,ponerse en,tomar,cambiar,es decir, verbos que implican intencionalidad, o voluntariedad.

No se puede decir: “adopté un sentimiento” o “tomé un deseo”. Podemos tomar distintas actitudes ante una misma cosa, y me intriga saber lo que entonces sucede en nuestro interior. Cuando adoptamos una actitud, activamos un sistema de interpretación de la realidad. Hagan la prueba. ¿Qué pensaría acerca de un hecho un científico, un poeta, un apasionado, un escéptico, una persona de derechas, una persona de izquierdas? Alguien puede ser un pesimista acendrado y, sin embargo, adoptar una actitud optimista, por diferentes razones. ¿Qué sucede entonces en su cabeza y en su corazón? Es una pregunta de gran interés científico.

Si no soy optimista, ¿cómo voy a adoptar una actitud optimista? ¡Ah! ¡Ese es el secreto de la inteligencia creadora! Conoce modelos que puede poner en funcionamiento, aunque no sean suyos. Tiene la capacidad de representar voces distintas. ¿Qué hizo Shakespeare, sino encarnar personajes diferentes, que parece que hablaban a través de él? Los psicólogos hablan de reestructuración cognitiva para referirse a ese cambio de sistemas de interpretación. Y los terapeutas piensan que si esa actitud se mantiene acaba convirtiéndose en carácter. A mí, estas posibilidades, que amplían el territorio de nuestra libertad, me producen gran euforia. ¿Y a usted?

José Antonio Marina
Publicado en: La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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