Martes 27 de Septiembre del 2016
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Ocurren cosas que es fácil pasar por alto. Y que cambiarán el mundo


Mel Gibson, Macondo y el gel vaginal.

Opinión de Moisés Naim

¿Es Mel Gibson un racista empedernido, o simplemente un narcisista descontrolado? ¿Es la nueva crisis entre Venezuela y Colombia producto del temperamento de Álvaro Uribe o se debe al hecho de que Hugo Chávez cobija en su país a los asesinos de las FARC? ¿Está Penélope Cruz embarazada? ¿Se casarán Iker Casillas y Sara Carbonero? ¿Recapacitará Lindsey Lohan en la cárcel?
Mientras estos y otros temas del mismo efímero tenor se debaten hasta la saciedad en los medios de comunicación, también ocurren cosas que es fácil pasar por alto. Y que cambiarán el mundo. Estas cuatro, por ejemplo:

– Geles vaginales. Un grupo de investigadores en Sudáfrica ha producido un nuevo gel microbicida de aplicación vaginal que protegerá a millones de mujeres y niñas del virus del sida. Según la revista Science, se trata del avance más importante en la lucha contra esta pandemia que ha habido en décadas. Si bien el producto -basado en el antirretroviral tenofovir- aún tardará algunos años en estar disponible al público, la noticia ha sido acogida con euforia en la comunidad científica, e incluso los escépticos se declaran esperanzados con el masivo impacto que tendrá el gel. “Por primera vez habrá un producto que las mujeres pueden usar para protegerse de la infección”, declaró Bruce Walker, un científico de Harvard, a The New York Times. La atención mundial al nuevo gel ha sido mucho menor de la que se le ha prestado a las andanzas de Lady Gaga.

– ¡Afganistán es rico! Pobre Afganistán. Primero fue la Unión Soviética. Luego los talibanes. Después Al Qaeda, la invasión estadounidense y un conflicto armado más largo que la Segunda Guerra Mundial. Y ahora otra mala noticia: recientes estudios geológicos han encontrado que en el subsuelo de Afganistán hay inmensos y valiosísimos yacimientos minerales. Congo, Sierra Leona o Venezuela son un buen ejemplo de las letales consecuencias de ser una nación con un subsuelo rico y una democracia pobre. Las riquezas naturales apetecidas por un mundo hambriento de ellas garantizan que la estabilidad y la paz en Afganistán serán aún más difíciles de alcanzar. Esta noticia es mucho más importante que el reciente despido del general Stanley McChrystal, el jefe de las tropas de la OTAN en Afganistán debido a sus indiscretos comentarios a la revista Rolling Stone.

– Macondo y BP. En 2007 Brasil descubrió 50.000 millones de barriles de petróleo en aguas profundas frente a sus costas. Extraer este petróleo es más peligroso, desde el punto de vista ecológico, que hacerlo en el golfo de México. Este yacimiento está varios kilómetros por debajo del lecho marino, cubierto por una ancha placa de sal. Es más profundo, geológicamente más complejo y está más lejos de tierra firme que la plataforma accidentada de BP. Según el Financial Times, a esa profundidad las altas temperaturas y las grandes cantidades de dióxido de carbono podrían causar graves daños a los equipos de perforación. La naturaleza esponjosa de las formaciones de sal crea, además, el riesgo de causar fisuras que impidan contener el petróleo dentro del agujero de perforación. Todo esto ha llevado a las autoridades brasileñas a frenar el desarrollo de estos yacimientos hasta no tener más claros los riesgos y controles asociados a su explotación. Y no es solo en Brasil. En todo el mundo el accidente de BP ha frenado la explotación de hidrocarburos en aguas profundas, lo cual afectará el precio que todos pagaremos por la energía. ¿Qué tiene que ver Macondo, el pueblo creado por Gabriel García Márquez en Cien años de soledad, con todo esto? No mucho. Solo que el lugar donde está ocurriendo la tragedia de BP se llama Macondo. Me pregunto si quienes le pusieron ese nombre al pozo sabían que corrían el riesgo de alborotar a los espíritus del realismo mágico.

– Se venden más libros electrónicos que en papel. Amazon.com, la librería más grande del mundo, acaba de anunciar que en los últimos tres meses, sus clientes han comprado más libros digitales que “normales”, es decir, los impresos en papel. Esto no había pasado antes y es claramente un punto de inflexión histórico. Es posible imaginar un futuro en el cual, para los niños nacidos hoy, el libro “normal” será electrónico, y solo podrán ver y tocar un libro de papel cuando vayan a un museo a conocer las reliquias que usaban sus padres y abuelos. Esta es otra noticia que tendrá más consecuencias para la vida de todos que la mayoría de las que leemos. En papel o en Internet.

Moisés Naím
Publicado en: El País

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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