Domingo 25 de Septiembre del 2016
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Todas las manos juntas, todas las voces juntas


¿La especulación dirigiendo el mundo? ¡No!
Opinión de Federico Mayor Zaragoza

Todos debemos arrimar el hombro para corregir tantos entuertos, pero empezando por los que más tienen. Por arriba, porque fue “arriba” donde más se ayudó, fue “arriba” el sector que más se benefició de la desmesura inmobiliaria y de la deslocalización productiva.
No se trata de España ni de Gracia. Se trata de Europa. Fue la “dólarzona” la que inició la debacle. Ahora –lo trataré pronto extensamente- pretende ser, de nuevo, la única referencia monetaria mundial.
La crisis fue, al principio, financiera. Luego económica. Ahora política… y, si no se detiene con firmeza en la instancia que debe prevalecer sobre todas las demás, devendrá una crisis social, de consecuencias muy graves.
Toda la UE debe rectificar y recobrar la “autoridad política”. Por ello ¡qué vergüenza que el Presidente de la CEOE proponga reducir todavía más la ayuda española al desarrollo… y que Caja Madrid proyecte reducir la asistencia social –que, por cierto, distingue a las Cajas de las otras instituciones bancarias! Ahora los “mercados” rescatados maniatan a los Gobiernos que les ayudaron… y los políticos reaccionan con incongruencias tan monumentales como los recortes que propone el señor líder de la oposición que tienen un monto similar al del “blindaje” anunciado hace unos días de un conocido banquero español.

Lo cierto es que el capital está condicionando las decisiones políticas de la UE!… que sacrifica el bienestar social en el altar del mercado. Todo esto sucede por haber sustituido los valores democráticos –justicia social, solidaridad, igualdad- por las leyes del mercado. Lo vengo advirtiendo desde hace 20 años. ¡Rescatemos ahora los principios!

Fue un grandísimo error que en noviembre de 2008 se ofreciera a Bush –elegido ya el Presidente Obama- el liderazgo de la salida de la crisis, porque –“free market, free trade”- lo encomendó al G-20 (grupo de los países más ricos) en lugar de haberlo dirigido de forma innovadora y valiente (para eliminar a los paraísos fiscales y establecer la apropiada regulación) a través de lo que podría haber sido la antesala de una gran renovación del Sistema de las Naciones Unidas, marginado precisamente al final de la década de los 80 por los “timoneles” del neoliberalismo.

Se “rescató” con ingentes cantidades a las mismas instituciones financieras que habían conducido, en muy buena medida, a la situación de crisis múltiple (económica, medioambiental, alimenticia, ética…) y que hoy, en lugar de contribuir a la solución definitiva imponen sus exigencias a los mismos que ingenuamente les ayudaron en su naufragio. Pero ambos se han olvidado de que la ciudadanía del año 2010 no es la de las anteriores “burbujas”. Ahora puede, en menos tiempo del que se piensa, influir decididamente en los acontecimientos, es decir, ahormar genuinas democracias.

Es preciso esquivar los últimos zarpazos de los “globalizadores”. Los poderes hegemónicos no quieren reconocer que su tiempo –largo, larguísimo tiempo- ha concluido y que se inicia “un nuevo comienzo”, una nueva época en que serán “los pueblos…”, como tan anticipadamente anunció La Carta de las Naciones Unidas, los que tendrán en sus manos las riendas de su destino.

Y lo harán gracias a las nuevas posibilidades que ofrece la moderna tecnología de la comunicación para la participación no presencial. En pocos años, finalmente, irán construyendo los pilares de la democracia genuina a escala local, nacional, regional, mundial.

La economía de guerra y de especulación se sustituirá por una economía de desarrollo global sostenible; la paz se defenderá y mantendrá por las fuerzas de las Naciones Unidas, cuya Asamblea General tendrá una adecuada representación de la sociedad civil y el Consejo de Seguridad abarcará nuevas dimensiones “económica, medioambiental, sanitaria…”. En pocos años se fortalecerá, gracias a una amplia participación popular, liderada por las comunidades académica, artística, científica, intelectual…, la justicia a escala supranacional y las normas oportunas de regulación que permitirán llevar a los transgresores y delincuentes delante de los tribunales y terminar de una vez con los paraísos fiscales, las mafias y los tráficos (de armas, drogas, personas…).

Se reforzarán las uniones regionales: la Unión Europea, Africana, Latinoamericana…
Estamos viviendo tiempos fascinantes porque, por primera vez en la historia, la conciencia ciudadana permitirá terminar con los pocos dominando a los muchos, imponiéndoles sus designios de forma indiscutible (hasta el ofrecimiento sin rechistar de la propia vida).
Basados en noticias amañadas y en la circulación de rumores (tienen todavía en sus manos un gran poder mediático) pretenden seguir imponiendo sus fórmulas anacrónicas, su “mercado”, por la fuerza.
Han deslocalizado la producción hacia los países que permiten, por el bajísimo precio de su oferta, incrementar los beneficios, mirando hacia otro lado, sin tener en cuenta las precarias condiciones laborales de estos países. Es necesaria una nueva economía. Una nueva economía, sólo posible si a escala internacional existe la autoridad de un Sistema de Naciones Unidas dotado de los medios personales, financieros y técnicos que necesita para establecer los equilibrios que hoy son imprescindibles, al tiempo que se halla preparado para la interposición de fuerzas en los casos en que se violen gravemente los derechos humanos, y pueda coordinar rápidamente los esfuerzos internacionales para reducir, en el marco de un concepto mucho más amplio de seguridad, el impacto de las catástrofes naturales, ante las que hoy nos encontramos totalmente inermes (estamos preparados para la guerra con centenares de aviones, de barcos y submarinos… pero no lo estamos para hacer frente a inundaciones, terremotos, etc.).

No, el mudo no puede seguir el juego de quienes, con una falta total de sentido y obcecados por la codicia, hacen circular rumores y noticias falsas para que bajen los valores bursátiles y ellos compren y después suban estos valores y vendan… Todo especulación; que bajen y compro; que suban y vendo (y lo oculto y “lavo” en un paraíso fiscal). Y a todas éstas, las empresas sin medios para actuar, la fabricación confinada en algunos países “internamente” paupérrimos… Ha llegado el momento de plantarse. Hay que esquivar los últimos zarpazos. Favorecer que se desmorone este gigantesco andamiaje que, durante tanto tiempo, ha apuntalado el dominio masculino en la Tierra, que hoy finalmente se tambalea.

Somos conscientes de que el por-venir está por-hacer. No me canso de repetirlo, porque creo en ello. Depende de nosotros. De todas las manos juntas. De todas las voces juntas.

Federico Mayor Zaragoza
Alto funcionario internacional español. Fue Director General de la Unesco entre 1987 y 1999.
Fuente: federicomayor.blogspot.com

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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