Sábado 01 de Octubre del 2016
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Quién debe apretarse el cinturón?


Apretarse el cinturón.
El peso principal del plan de austeridad debería caer sobre bancos y cajas para ser equitativo.
Opinión de Francesc de Carreras

Quién debe apretarse el cinturón cuando es necesario apretarse el cinturón? Me refiero, por supuesto, a las improvisadas medidas económicas anunciadas el miércoles por el presidente del Gobierno. No cuestionamos, pues, la necesidad de la reducción del gasto sino sobre quién debe recaer.

La respuesta puede enfocarse desde dos puntos de vista distintos: el de la equidad, es decir, el de un valor de ética política; y el de la racionalidad económica. Intentaré responder sólo desde el punto de vista de la equidad, mis conocimientos económicos son demasiado elementales para atreverme a dar una opinión fundada en el otro terreno. En todo caso, una decisión política debe tener en cuenta ambos factores.

El inmediato recorte salarial de un 5 por ciento a los funcionarios y la congelación salarial en el 2011 me parece justificado. Lo inadecuado a la situación económica fue que este año los salarios de este sector aumentaran un 3 por ciento, cuando el paro rebasaba los cuatro millones. Quizás los funcionarios en general cobran poco, y algunos muy poco, pero en todo caso tienen la seguridad de que aquel que les paga no cerrará la empresa: es una diferencia sustancial con los otros trabajadores y en estos tiempos una excepcional ventaja que justifica la equidad de la medida.

Mucho más dudoso es congelar las pensiones, al menos buena parte de las más bajas, no sólo las mínimas y las no contributivas.A la mayoría de los pensionistas no se les debe rebajar sus ya escasos ingresos. Tampoco debería rebajarse ese también escaso volumen de dinero dedicado a la ley de Dependencia. El cheque bebé, por su parte, fue un lujo que se concedió con imprudente alegría: es natural que se suprima, aunque respetando las expectativas adquiridas. En cuanto a los medicamentos, adecuar los envases a la duración del tratamiento debería haberse hecho hace tiempo, con crisis y sin ella. Por último, el ahorro de sólo 1.200 millones a repartir entre comunidades autónomas y ayuntamientos es muy escaso teniendo en cuenta que corre a su cargo el 50% del gasto público, con sólo el 20 % a cargo del Estado.

Pero las medidas, para ser equitativas, deberían afectar también al sector privado, con una deuda externa muy superior a la del sector público, debido a los imprudentes e interesados empréstitos exteriores de bancos y cajas que les han proporcionado enormes beneficios –tanto a las empresas como a sus directivos altos y medios– al conceder créditos e hipotecas de forma irresponsable. Si sobre sus espaldas no recae el peso principal del plan de austeridad, ninguna de las demás medidas podrá considerarse equitativa. Los sindicatos, en lugar de defender a los funcionarios, que es lo fácil, deberían exigir una reforma en profundidad del sistema financiero. Bancos y cajas son quienes, en primer lugar, deberían apretarse el cinturón.

Francesc de Carreras
Jurista y articulista español. Es Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Publicado en La Vanguardia

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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