Viernes 30 de Septiembre del 2016
Google+ Pinterest
sponsors 1; 2

La felicidad o el bienestar no pueden depender del consumo


“El bienestar no puede depender del consumo”.
Entrevista al antropólogo Erik Assadourian

La primera petición que hace el antropólogo estadounidense Erik Assadourian al camarero es agua. Pero una muy concreta: del grifo. ¿Acaso la fama del madrileño embalse de Lozoya ha traspasado fronteras? No, el investigador desconoce su pureza. ¿Es por la crisis, tal vez? ¿Por hábitos especialmente austeros? “Es por la sostenibilidad. El consumo de agua embotellada supone un despilfarro de energía y un coste exagerados, con el consiguiente impacto ecológico. Salvo donde es muy salina, siempre pido agua del grifo”.

El antropólogo predica con el ejemplo. Assadourian, nacido hace treinta y pico de años en Connecticut de padre armenio, ha dirigido el informe anual del World-Watch Institute La situación en el mundo 2010: Del consumismo a la sostenibilidad (Icaria Editorial), que ha presentado en Madrid.

Assadourian no se aparta del guión de la sostenibilidad ni para elegir las opciones del menú dietético, lo más parecido que hay en la carta a platos vegetarianos: una ensalada de brotes verdes y frutas -que apartará en montoncitos sobre el borde del plato, en un decorado puntillista- y un revuelto de setas y espárragos que le entusiasma. ¿Vino tinto? Su moderación casi se resquebraja ante el aspecto aterciopelado del caldo, pero se contiene: “Mejor agua. Del grifo…”.

La carrera académica de Assadourian revela la importancia que en el último lustro ha adquirido la apuesta por la sostenibilidad. Licenciado en Psicología y Religión, Assadourian amplió estudios con un grado de Antropología en la Universidad de Dartmouth y se lanzó al trabajo de campo en India, con una investigación psicológica sobre el consumo. Fue su particular caída del caballo, la que le encauzó en el estudio del que considera “gran cambio cultural del siglo”. “Verme en una India en plena transformación, con una clase media de 100 millones de personas volcada en el consumo; con cada milímetro cuadrado del espacio público empapelado de publicidad… Pude ver las agresivas dinámicas que inoculan el consumismo en la psicología humana, incluso desde la infancia. En India vi cómo funcionan las estrategias del mercado; percibí también que el mundo está condenado al colapso si continúa este nivel de consumo, de derroche”, explica.

¿No hay esperanza? Tal vez la respuesta, como en el caso del agua del grifo, esté en el interior: “La felicidad o el bienestar no pueden depender del consumo; al revés, el consumismo mina el bienestar, porque te obliga a trabajar más para consumir más, en una carrera sin fin”. Por eso, como alternativa al frenesí consumista de alto impacto ecológico, Assadourian propone como modelo -“desprovisto de toda connotación política”- el reino de Bután, paraíso de la felicidad por decreto, cuyos bosques pueden absorber más carbono del que sus ciudadanos emiten. ¿Y qué hay de los países nórdicos, modelo de sociedades del bienestar? “Son los peores ejemplos posibles, ese bienestar tiene un altísimo coste ecológico”.

También celebra la nueva televisión sin anuncios de RTVE, “un modelo a seguir”, mientras desliza una recomendación cinematográfica: Avatar. “¿No la has visto?”, pregunta extrañado. “Pues es un mensaje que puede calar en los jóvenes, el del mundo en armonía, sostenible. ¿Y Star Wars? ¿Sí? Pues se trata de eso, de recuperar el espíritu de Han Solo”, dice entre risas.

M. A. Sánchez -Vallejo
Publicado en: El País

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>