Miercoles 28 de Septiembre del 2016
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Emprendedores por necesidad


La crisis obliga a los emprendedores a buscar nuevas oportunidades de negocio.Energías renovables, biotecnología, salud y nuevas tecnologías son los negocios en alza.En épocas de crisis, hay quien llora y quien opta por vender pañuelos. Aunque son muchos los factores que determinan el éxito de un negocio –desde un buen plan de empresa, una buena organización o disponer de financiación–, en momentos difíciles las buenas ideas valen su peso en oro. Y en una coyuntura económica adversa, más gente se convierte en emprendedores por necesidad. En las escuelas de negocios donde se forman los futuros empresarios lo tienen claro: las épocas de crisis también son tiempos de oportunidades.Los expertos auguran que durante los próximos diez años, los negocios con más probabilidades de triunfo serán los dedicados a energías alternativas, temas relacionados con la salud, nuevas tecnologías o aquellos creados para enmendar parte de los males que han abocado al mundo a esta época de vacas flacas. Alfonso González Hermoso de Mendoza, director general de la Escuela de Organización Industrial (EOI), con sede central en Madrid, asegura que, al contrario de lo que muchos creen, “ahora es un buen momento para emprender un negocio”. Y augura que muchas de las empresas creadas en estos tiempos de crisis “serán los negocios que van a marcar la próxima década”.Las ideas afloran como nunca en las escuelas de negocios, comoindica, Jordi Vinaixa, catedrático de Esade. Muchas pueden parecer descabelladas, pero es en esa alta dosis de imaginación desplegada donde se esconden las claves del éxito. González Hermoso de Mendoza corrobora esta tesis: “En época de bonanza los emprendedores se limitan a seguir los modelos que ya funcionan. Nadie arriesga y, por lo tanto, hay poca innovación”. Pero desde hace un año las cosas son muy diferentes. Los empresarios que pasan por esas dos escuelas de negocios traen bajo el brazo proyectos novedosos, conscientes de que ya no valen los que han marcado la última década. “El éxito de un negocio, en época de crisis, radica principalmente en la idea”, reitera el director de EOI. González avanza que muchos de esos emprendedores corren el riesgo de fracasar, pero se muestra convencido de que aquellos que acierten con la idea “van a dominar el mercado laboral del futuro”.El mercado discernirá entre las buenas y las malas ideas. Entre las buenas y las malas organizaciones. “La idea es muy importante, pero sin una buena planificación, es posible que no tengan éxito. A veces una buena idea puede consistir simplemente en mejorar un proceso, cambiar determinadas cosas en una empresa o detectar una demanda determinada en el mercado”, añade Pere Segarra, director de la Cátedra de Emprendedores y Creación de Empresas de la Universitat Rovira i Virgili (URV), creada en el 2006 con el apoyo de las Cámaras de Comercio de Tarragona, Reus, Valls y Tortosa, la Confederación Empresarial de la Provincia de Tarragona y el Consejo Social de la URV. Desde entonces, más de 120 emprendedores han acudido a la cátedra en busca de apoyo para arrancar sus propios negocios, y la demanda se ha disparado en los dos últimos años. “Vemos claramente que cada vez hay más gente que emprende porque no le queda más remedio. El paro y la falta de expectativas en el mercado laboral han incrementado del 20 al 35% las personas que crean una empresa por necesidad”, explica Segarra.La mayor parte de los emprendedores proceden de la propia universidad y crean empresas de base tecnológica, pero cada vez son más los futuros empresarios que llegan por libre o a través de entidades o ayuntamientos para convertir sus ideas en negocios rentables. Con la idea definida, el principal escollo es encontrar la financiación para arrancar. Jordi Vinaixa, catedrático de Esade, reconoce que la situación económica dificulta la puesta en marcha de un negocio, pero asegura que ese mercado en horas bajas “sigue escondiendo muchas oportunidades para aquellos emprendedores que sepan encontrar los filones menos afectados por la crisis”.¿Y cuáles son los negocios del futuro? González y Vinaixa coinciden en afirmar que las energías renovables y temas relacionados, como los vehículos eléctricos o los aparatos de bajo consumo, van a marcar la tendencia de los próximos años. No es una afirmación basada sólo en la teoría. El director de EOI resalta que en la última cumbre sobre el clima de Copenhague se acordó invertir, durante la próxima década, ocho billones de euros en políticas relacionadas con la sostenibilidad. “La actual estructura y el funcionamiento de las empresas han quedado cuestionados, y se va a invertir mucho en estudios y mejoras para reducir, por ejemplo, la contaminación”, añade González.Y ahí se esconden muchas oportunidades para estos emprendedores en tiempos de crisis: “La mayoría de los negocios que van a marcar el futuro se habrá creado para reparar los daños y corregir los errores cometidos con el modelo empresarial de los últimos años”, indica el director de EOI.a los emprendedores priman los negocios relacionados con el sector de las energías limpias, el biotecnológico o las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).El pasado mes de diciembre se presentaron 110 proyectos a los premios a las mejores ideas de negocio que organiza ACC1Ó, la agencia del Departament d’Innovació de la Generalitat que impulsa la competitividad de las empresas catalanas. Fueron el doble que en la convocatoria anterior. Entre los premiados, Biprocel, una empresa impulsada por un grupo de investigadores de la UPC que ha desarrollado un nuevo material a través del tratamiento biotecnológico del papel; Thinking Forward, una empresa que aumenta la seguridad de los sistemas de motores eléctricos y reduce los costes de mantenimiento, o Phyture Biotech, una joven empresa que explota la utilización de productos naturales en los campos de la nutrición, la farmacia y la cosmética.Jordi Vinaixa, catedrático de Esade, explica que por esta escuela de negocios de Barcelona han pasado durante los últimos meses abogados, economistas o profesores de universidad que buscan oportunidades hasta ahora desconocidas en campos como las energías renovables, nuevas tecnologías, salud, ocio o industria farmacéutica. La venta por internet es otro de los campos a los que se augura un exitoso futuro. Hay iniciativas que reciben ofertas para ampliar capital –algo muy extraño hoy en día en los negocios más convencionales– y otras –como el caso de la página web bebesomontano.com, impulsada por varios economistas– que ha dado sus primeros pasos siguiendo la estela de modelos que ya triunfan en EE.UU.En este caso, la idea surge tras detectarse una nueva tendencia en el mercado con la compra de vino. El secreto, afirman sus promotores, es una distribución muy rápida, una amplia oferta de productos de diferentes bodegas y unos gastos muy reducidos por esa entrega, en cuestión de sólo horas, a domicilio.Nadal Gili – Motos y bicicletas eléctricasDel ladrillo a la energía verdeNadal Gili dio la campanada hace poco más de un año, cuando las cosas empezaban a torcerse ya en el mundo de la construcción, sector en el que había trabajado la última década. Y apostó por la venta de motos y bicicletas eléctricas, convencido –igual que opinan los formadores de emprendedores– de que los negocios relacionados con las energías alternativas marcarán el mercado laboral del futuro.La empresa Mission Zero, con sede en Reus, vende en exclusiva en toda España y Andorra la moto E-max, un scooter eléctrico con desarrollo e ingeniería alemanas, único en el mercado por su versatilidad, potencia, autonomía y nulo mantenimiento. El arranque d
el nuevo negocio en el que se ha embarcado Nadal Gili no ha resultado fácil en estos tiempos de crisis, a pesar de tratarse de un producto exclusivo en el mercado. Pero este empresario en ningún momento ha pensado en tirar la toalla, convencido de que la apuesta de negocio tiene un gran futuro. Los ciudadanos cada vez son más conscientes de la necesidad de consumir productos respetuosos con el medio ambiente y estas motos eléctricas son un ejemplo de sostenibilidad. De hecho, los primeros interesados en subirse a este carro de las energías alternativas han sido ayuntamientos y otras instituciones públicas, que empiezan a comprar estas motos eléctricas para sus funcionarios públicos para predicar con el ejemplo.Las ventas de Mission Zero, revela su presidente, empiezan, por tanto, a animarse y el salto de la gasolina a la electricidad en el mundo de la moto ya se ha dado. Nadal Gili ha recorrido en los últimos meses toda España para presentar el novedoso producto. Y la creciente demanda de motos observada desde hace ya unos meses por parte de consumidores que creen en las energías verdes ha animado a este empresario afincado en Reus a abrir otro mercado. Es el de las bicicletas eléctricas. El producto que ofrece es también exclusivo en España –en estos tiempos de crisis hay que marcar diferencias para triunfar– y la respuesta de los compradores ha sido muy positiva desde el principio.Ismael Casanova – Informático a domicilio”Se compra menos pero se arregla más”Hasta no hace mucho, a la gente se le estropeaba el teclado y se cambiaba de ordenador, ahora no se gastan el dinero tan alegremente y prefieren arreglar la máquina”, explica Ismael Casanova. Mientras estudiaba, este joven informático tarraconense de 27 años trabajaba vendiendo ordenadores en un centro comercial. “La gente me pedía ayuda para instalarle la compra”, recuerda. Y pensó que ahí había posibilidad de negocio, un negocio en el que la crisis, de alguna forma, ha jugado a su favor.Ismael se asoció con otro amigo informático, Albert Comino, y en febrero del 2008 ambos abrieron una oficina y compraron un vehículo para desplazarse. “Los clientes valoran el trato directo, la rapidez del servicio y que les expliques lo que pasa y les enseñes cómo pueden arreglarlo solos si vuelve a ocurrir”, explica. Para poner en marcha el negocio acudió a la Cátedra de Emprendiduría y Creación de Empresas de la URV. “Nos ayudaron mucho en el diseño del plan de empresa y en la toma de decisiones”, explica.las tarifas (cobra 35 euros la hora) y realiza una media de siete servicios al día a domicilio, a los que hay que añadir los servicios a los clientes que prefieren traerle el ordenador a la oficina. “Una de las cosas que más valoran los clientes, desde el que no sabe nada de informática hasta pequeñas y medianas empresas, es tener su ordenador arreglado en 24 horas”, dice.”Durante el primer año, casi no tuvimos pérdidas, y los beneficios se doblaron durante el segundo ejercicio”, explica. El esfuerzo para darse a conocer ha sido notable.Disponer de una página web totalmente actualizada, lanzar ofertas para fidelizar a los clientes y un amplio abanico de servicios han sido otras de las estrategias clave para su empresa, Resset, premiada por laURVcomoempresa innovadora y de calidad.Carlo Vanhout – Ropa de segunda manoSacar el máximo a las cosas del bebéCarlo, Ulrike Vandersmissen y sus dos hijos se instalaron en la Pobla de Montornès (Tarragona) en diciembre del 2008. Cambiaron Bélgica, donde él trabajaba de estucador y ella dirigía una guardería, por Catalunya. “Queríamos ser autónomos y estuvimos un tiempo pensando en qué trabajar”, explica Carlo. Nueve meses después abrieron El Pequeño Monstruo, una tienda en Torredembarra de ropa y accesorios de segunda mano para bebés y niños. Con una inversión mínima (el alquiler del local, pintarlo y ponerle estanterías), el negocio está funcionando y acaban de abrir otra tienda en Tarragona.”No nos estamos haciendo ricos, pero las cuentas están equilibradas”, asegura Ulrike. La gente trae las cosas que ya no necesita: desde ropa de embarazada y niños, hasta cochecitos, cunas, calientabiberones o juguetes. Ellos las seleccionan –si no están en buen estado las rechazan–, y las ponen a la venta. Si otro cliente compra, ellos abonan el 50% al propietario si el artículo vale menos de cien euros y el 60% si su precio es superior. En la tienda pueden encontrarse verdaderas gangas: desde un cochecito para mellizos por 25 euros, a uno de prestigiosa marca a un tercio del precio que tendría nuevo.Desde septiembre, más de 315 personas han llevado cosas para venderlas en El Pequeño Monstruo. La tienda –con logo diseñado por el hijo de la pareja– es un entrar y salir constante de gente. “En lugar de tener la ropa en el trastero o regalarla, gano algo de dinero”, dice una clienta que ha traído dos disfraces para que se los vendan y se lleva 18 euros por las prendas que trajo hace unos días. “Al principio nos costó un poco, porque aquí la gente no está acostumbrada a comprar cosas de segunda mano”, comenta Ulrike. A ellos, la crisis les ha ayudado.

Sara Sans-Javier Ricou
Publicado en: La Vanguardia

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