Jueves 29 de Septiembre del 2016
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Los libros de Freud son ahora, patrimonio del mundo


Las obras de Sigmund Freud son ahora patrimonio del mundo.Sus libros pasaron a ser de dominio público; puja de las editoriales por sus obras. El año 2010 comenzó auspicioso para el conocimiento en general y el mundo “psi”, en particular: desde el 1° de enero último, las obras de Sigmund Freud son de dominio público, excepto en España, que, por una ley local, están protegidas hasta 2019.¿Qué significa que los derechos de un autor se universalicen? Pues que cualquier sello del mundo puede editar sus libros, cosa que ya ha comenzado a ocurrir en Francia, por ejemplo, donde los magnates de las editoriales están a los codazos para ser los primeros en reimprimir la obra completa del médico que describió la histeria.Claro que esto tiene un costado local no menos curioso: para los argentinos que se acuestan en el diván semanalmente, se trata simplemente de un acto de justicia, porque con tanto psicoanalizado dando vueltas, es casi seguro que el vienés es ahora del mundo, pero siempre atendió en Buenos Aires.El pensador Santiago Kovadloff cree en todo lo anterior. Y lo fundamenta: “La desclasificación tiene lugar en un momento en que el psicoanálisis se ve acosado por las neurociencias y las terapias alternativas, lo que implica que la total disponibilidad de su obra coincide con un momento en que la sospecha ha recaído sobre la idoneidad del psicoanálisis. En consecuencia, divulgar a Freud implicará aprender a valorar una y otra vez su extraordinario aporte en un medio en que la subjetividad contemporánea no se muestra demasiado propensa a valorar la vida inconsciente”.Y finaliza: “Freud significa para los argentinos un extraordinario aporte a la construcción de la identidad de sus clases medias. Mediante su lectura no sólo hemos aprendido a pensar nuestra propia experiencia, sino a inscribirla en el marco de formación de un sector social decisivo para el afianzamiento de la democracia”. Todo en Internet Pero vaya una aclaración: la obra de Freud se encuentra íntegra en Internet y se puede bajar en forma gratuita, aunque nada se compara con abrir los libros de ese señor que nos enseñó a conocer nuestros rincones más oscuros y que en el país fue publicado por editoriales que, o murieron a manos de los gigantes, o sobreviven como pueden. Hablamos, por ejemplo, de Amorrortu, Orbis, Hyspamérica y Santiago Rueda.El médico psiquiatra Oscar Taber recibe con agrado la caducidad de los derechos de autor: “Y no porque se deje de reconocer el valor de su autoría y la protección de sus derechos, sino porque entra en el área de lo que es patrimonio cultural de la humanidad. Freud abrió la concepción del hombre en el mundo hacia nuevos horizontes y bien se puede decir que no fue lo mismo antes o después de su pasaje por la Tierra, por su visión, su criterio y su producción. ¿Qué mayor gloria le puede caber a un hombre, en el momento de morir, que haber dejado una marca indeleble, reconocida y valorada que le permite estar entre los elegidos que ingresan en el Olimpo del conocimiento?Y finaliza: “La ciencia como patrimonio de la humanidad requiere sensibilidad para percibir, inteligencia para comprender y capacidad para producir. Que el modelo sirva de ejemplo para las generaciones por venir, y esto para bien de todos”.Asimismo, el médico psiquiatra Pablo Resnik, director del Centro de Investigaciones Médicas en Ansiedades (CIMA), y cuentista a tiempo parcial, dice: “Lo importante de esta noticia es que la obra de Sigmund Freud se verá liberada de restricciones por derechos de autor, y tendrá, como si esto fuera posible, la posibilidad de una difusión aun más masiva. Freud no tuvo prurito en observar el mundo de nuevo, como si por primera vez lo hiciera. No se entregó al desgano de lo ya sabido, a la inercia de un mundo en movimiento estipulado. No sólo el espíritu de investigación lo encendía desde adentro, sino el deseo de pensar y saber. Hoy se discute si su obra tiene que ver con la ciencia o la filosofía, si ha revolucionado el saber neurobiológico o si sólo constituye un hito en la historia del pensamiento. No podría haberse planeado mejor homenaje”.Para terminar, Resnik apunta: “Freud sabía que se disponía a arremeter contra las costumbres y no pocas leyes sociales. Construyó una teoría y dio a luz un saber basado en la observación y trabajo y valor; valor de su propio deseo de conocimiento, de romper con lo sabido, de salirse del mundo de aceptaciones y concordancias con los semejantes para pensar por sí mismo, y sostener, alimentar y construir ese pensamiento”.Publicado en: La Nación

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