Sábado 01 de Octubre del 2016
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Uruguay: un presidente diferente


Un cierto Uruguay.
Opinión de Robert Mur.
La austeridad del presidente electo, José Mujica, ‘el Pepe’, y de sus compañeros.
“¿La chacra del Pepe?”, pregunta el taxista.
Un vecino, en ciclomotor y con una garrafa de vino en las piernas, señala el camino. Al fondo está la casa del presidente electo de Uruguay, José Mujica, el Pepe, y de su mujer, la senadora Lucía Topolansky. Y de Manuela, su perra preferida: mientras Mujica araba con el tractor, Manuela se metió entre las cuchillas y se seccionó una pata. Desde entonces, perra y amo no se separan y, a menudo, el Pepe la lleva en el coche.La finca es modesta, y el ex guerrillero la comparte con cuatro familias que ha ido acogiendo. Casi no está vallada, pero los periodistas locales son respetuosos. Montan guardia desde las siete de la mañana para tratar de hablar con Mujica al día siguiente de su triunfo. También hacen guardia tres policías que toman mate.A esa hora, Tati, recepcionista de la sede del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), en el centro de Montevideo, acusa el cansancio tras la noche de fiesta. No llegó nadie más. Junto a la gran y precaria sala de reuniones, donde Mujica ha defendido tantas veces sus postulados, hay un pequeño museo con varias imágenes de Raúl Sendic, el ya fallecido fundador de los Tupamaros. En una maqueta de la cárcel de Punta Carretas se ve el túnel excavado para la mítica fuga de 111 presos, en 1971. En la pared hay seis oxidados fusiles robados en 1963 de la aduana de Bella Unión, una de las primeras acciones de la guerrilla.

A seis manzanas, en la sede del Movimiento de Participación Popular (MPP), coalición que engloba al MLN-T, también quedan restos de la resaca. El secretario de organización del MPP, Evaristo Cordero, con boina, muestra una vitrina con algunos de los humildes regalos que Mujica ha ido recibiendo de la gente. “Se está rompiendo el esquema de que para ser presidente hay que ser médico o abogado”, dice Cordero pensando en el Pepe agricultor.

La modestia de la sede del partido más votado de Uruguay desde hace cinco años es clamorosa. Pero aún lo es más la austeridad de sus miembros, igual que el Pepe. Cordero señala al primer piso, donde hay unas sencillas habitaciones con literas que frecuentemente acogen a los diputados del MPP del interior cuando duermen en la capital.
Robert Mur
Diario de Buenos Aires

En Positivo no se identifica necesariamente con las opiniones publicadas que reflejan el pensamiento del columnista excepto, cuando los editoriales o artículos son firmados por la propia redacción.

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