Viernes 30 de Septiembre del 2016
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Trabajo con flexiseguridad


La flexiseguridad, de ejemplo escandinavo a modelo europeo.Tras su ingreso oficial en las instituciones europeas, el término no muy claro de flexiseguridad alcanza hoy contornos más definidos. El desafío consiste en adaptar el aprobado modelo escandinavo a los demás países miembrosLa mirada se halla hoy dirigida hacia las políticas públicas de los sectores económicos, especialmente referidos al empleo y, en términos generales, a una reforma del mercado del trabajo: la dimensión europea alcanza crucial importancia tanto por las posibles intervenciones conjuntas como por el análisis de los modelos surgidos en el seno de cada uno de los países de la UE. Tal es el caso del concepto de flexiseguridad.Un éxito exportable de EscandinaviaLa combinación de flexibilidad y de seguridad a la que se refiere el término flexiseguridad se basa en el modelo creado y desarrollado con éxito en los países escandinavos. Dicho término ha sido luego retomado y adoptado en diferente medida, no siempre de buen grado y tampoco de manera indolora, en varios países de la Unión Europea acuciados por el deseo de aumentar la productividad y la búsqueda al mismo tiempo de no comprometer la calidad de vida de los trabajadores.La idea de la flexiseguridad tuvo origen en el debate planteado en los Países Bajos a principios de los años noventa cuando el paro disminuyó visiblemente y el mercado laboral fue desregulado. Más que a Holanda es a Dinamarca a la que quiere parecerse Europa: las formas con que ha promovido la flexiseguridad del empleo garantizando el bienestar social resultan envidiables a los ojos de los países vecinos. Junto a Dinamarca, también Suecia es considerada un modelo dada su capacidad de conjugar un mercado de trabajo flexible con políticas públicas capaces de conjurar la exclusión social.Un concepto europeo nacido en LisboaEste concepto europeo de ‘flexibilidad’ nacido en Lisboa, en el año 2000 se refiere a las diferentes etapas que caracterizan la vida laboral de las personas a las que se les pide que se adapten de manera rápida y eficaz a la evolución de la actividad productiva: desde las formas laborales hasta la competencia diversificada. También la seguridad se halla sobreentendida además de las consabidas garantías que aseguran el empleo y la protección frente a las transformaciones empresarias, preservando asimismo la existencia de subsidios que reduzcan las conexas dificultades económicas de los periodos de transición o de interrupción laboral; en tal dirección transita la idea de la formación permanente, de mayor importancia cada vez para las políticas europeas y dirigido a asegurar a los individuos adecuadas oportunidades de formación en función de los nuevos requerimientos de una economía en constante evolución.Los primeros en reaccionar fueron los sindicatos franceses y alemanes: para ellos fue rápidamente claro que detrás del modelo de flexiseguridad, existente ya desde hace muchos años en los países escandinavos, existe un sistema probado de acuerdos a tres bandas entre las instituciones estatales, los representantes de los empresarios y los de los trabajadores. Para la flexiseguridad, desde su nacimiento hasta nuestros días, están siempre presentes los mismos obstáculos: las relaciones entre el Estado, los sindicatos y las empresas son siempre complejas y específicas en cada uno de los países de la Unión Europea.Anna LodesertoPublicado en Presseurop

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